Daniel Melero: el recuerdo de su sociedad con Gustavo Cerati, lo que más le molesta y su admiración por Litto Nebbia
Un café, a pocos metros de la esquina donde se cruzan las calles Posadas y Rodríguez Peña, es el recinto elegido por el entrevistado para dialogar durante un buen rato con el entusiasmo y la singularidad que lo caracterizan.
Daniel Melero es capaz de dejar más de un comentario interesante sin siquiera haber iniciado la grabación de la charla.
El nacido en Flores por enero de 1958 es desde inicios de la década del ochenta una de las figuras más difíciles de encasillar del rock local.
De introducir en nuestro país al electropop, formando parte de Los Encargados , a construir una sociedad creativa de escala cósmica con Gustavo Cerati y apadrinar cuando ya corrían los noventa a toda una cofradía de bandas -entre las que se encontraban nada menos que los Babasónicos- que conformarían la renovadora “movida sónica” del rock argentino.
La creación eventual de un sello propio (Catálogo incierto) e introducciones en la música concreta y ambient son algunas de las instancias que nos acercan a un presente que también encuentra a Melero con propuestas: este jueves 3 de septiembre, en La Fábrica , volverá a subir al escenario para recorrer su cancionero.
Como si ser la mitad de Colores Santos , lanzar discos de grandes canciones como Travesti y participar en el rol de productor o director artístico de innumerables lanzamientos no fuese suficiente, la labor del mencionado trasciende a la generación de nueva música.
Daniel cree en esa verdad que yace detrás de las letras, armonías y melodías llamada sonido.
Y es en su nombre que se toma el atrevimiento de pensar a la música, de no darla por hecho en sus lineamientos más preestablecidos.
Desde la palabra o desde su propia práctica, habitualmente compartida junto a otros, Melero transmite una forma muy propia pero contagiosa de ver y oír al arte sonoro.
Esa “ética de la acción”, como puede leerse en la contratapa de su aún reciente autobiografía Incierto y sinuoso , lo vuelven un interlocutor de lujo.
Alguien a quien su trayectoria y su postura en cuestiones musicales -y no tanto- hacen de su testimonio un acontecimiento de valor. -Tus presentaciones en vivo no son una experiencia del todo predecible. ¿Qué podemos esperar de este recital? -La propuesta va a ser de un repertorio de canciones tocadas de una manera, cómo te podría decir, cósmica.
Como si fuera el recuerdo de la música.
Y a la vez con una simpatía por el desarrollo de aquellas canciones [de su primera época] y también de las nuevas.
Porque parece que mis discos últimamente son experimentales, pero tienen canciones.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lanacion.com.ar — el contenido pertenece a La Nación.