La inflación y la vivienda vuelven a lastrar el avance de unos salarios ya devaluados
Madrid, 11 oct (EFE).- La crisis de inflación de los últimos años y el fuerte encarecimiento de la vivienda han lastrado la recuperación de los salarios en España que, pese a crecer en términos nominales, siguen en niveles moderados y por debajo de la media europea.
Según los datos de la Encuesta Anual de Estructura Salarial (EAES) del Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2008 el salario medio anual era de 21.883,42 euros y en 2024 alcanzó 29.540,26 euros, un aumento nominal del 35 %.
En el mismo periodo, los precios acumularon una subida del 37,1 %, según el índice general de precios de consumo (IPC), calculado a partir de las medias anuales de 2008 y 2025.
A esta pérdida de poder adquisitivo se suma el encarecimiento de la vivienda, con precios de compra en los niveles más elevados de las últimas cinco décadas, mientras que los de los nuevos contratos de alquiler han aumentado "de manera sustancial" desde 2019, según advertía el Banco de España es su último informe monográfico sobre vivienda.
"Tras años de salarios nominales estancados, y políticas publicas de contención salarial tras la gran recesión (crisis financiera de 2008), los incrementos nominales de los últimos años se han visto lastrados por el efecto de la inflación.
Los salarios reales llevan estancados 25 años", resumen desde CCOO, que distingue distintos periodos desde la crisis de 2008.
"La crisis financiera de 2008 marcó un fuerte periodo de devaluación salarial", explica a EFE Natalia Arias Pérez del Gabinete Económico de CCOO.
En ese momento, la tasa de paro llegó a rozar el 27 %, con más de 6,2 millones de personas desempleadas, situación que se atajó con una reforma laboral en 2012 que favoreció la flexibilidad interna de las empresas, que ganaron competitividad exterior recortando salarios internamente.
La reforma facilitó la salida de la crisis económica a costa de los salarios y de una mayor precariedad laboral, tras introducir medidas como el descuelgue de los convenios o el abaratamiento del despido, lo que además provocó una significativa fuga de talento porque la devaluación salarial fue más intensa para los puestos de alta cualificación.
Tras estos años, en 2014 comenzó una recuperación "leve" de los salarios que se intensificó a partir de 2018.
Con la llegada del Gobierno de coalición y una buena evolución del mercado laboral, comenzó una recuperación salarial más intensa impulsada por las subidas del salario mínimo (SMI), que acumula un incremento del 66 % entre 2018 y 2026.
Sin embargo, la recuperación -impulsada también por la reforma laboral de 2021- coincidió con el choque inflacionista iniciado en 2021, que se intensificó en 2022 con la guerra en Ucrania.
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