Universidad de El Salvador inicia un monitoreo de la corteza y del fondo marino para la vigilancia de riesgo sísmico
La Universidad de El Salvador (UES) ha comenzado un ambicioso proyecto científico para el monitoreo de la corteza terrestre y el fondo marino salvadoreño mediante tecnología de última generación .
El plan, impulsado por la cooperación internacional, aporta herramientas inéditas para el país y busca mejorar la comprensión de los movimientos sísmicos que afectan la región.
El proyecto involucra la instalación de sismómetros anfibios en el talud continental, una zona cercana a la trinchera mesoamericana donde convergen la placa de Cocos y la placa del Caribe .
Esta tecnología, donada por la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA) y desarrollada con la colaboración de la Universidad Autónoma de México, la Universidad de Kioto y socios nacionales como el Ministerio de Ambiente y Protección Civil, permitirá a los científicos salvadoreños acceder a datos precisos sobre la dinámica tectónica submarina y continental.
De acuerdo con declaraciones brindadas por Miguel Hernández , coordinador de la carrera de Ingeniería Geológica de la UES, explicó que la red de sismómetros se instalará a unos 130 kilómetros de la costa de Acajutla, en profundidades que alcanzan los cinco o seis kilómetros.
Los equipos, encapsulados en cámaras al vacío y montados sobre plataformas de hierro, permanecerán en el fondo marino durante un año y serán recuperados mediante un sistema de flotación una vez concluido su ciclo de recolección de datos, detalló en el programa de entrevista matutino Frente a Frente.
La información obtenida permitirá analizar el desplazamiento horizontal y vertical de la corteza , que se estima ocurre a una velocidad de aproximadamente siete centímetros al año .
Hernández destacó que el proyecto incluye además sensores GNSS en tierra, los cuales detectan desplazamientos mediante señales satelitales, y una innovadora tecnología denominada Distributed Acoustic Sensing (DAS), que emplea fibra óptica para registrar la sismicidad con una sensibilidad inédita en el país.
“Esta combinación de herramientas nos dará la posibilidad de detectar y modelar los ciclos de deformación de la corteza, información clave para el diseño seguro de infraestructuras civiles” , señaló Hernández.
El rector de la Universidad de El Salvador , Juan Rosa Quintanilla , resaltó el aporte de la cooperación japonesa y la colaboración con instituciones como ETESAL, que facilitó 55 kilómetros de fibra óptica para el proyecto.
Subrayó que la información recolectada estará disponible para entidades gubernamentales y de protección civil, lo que permitirá fortalecer la prevención y respuesta ante terremotos y tsunamis.
“Ponemos a disposición de las instancias de gobierno datos que serán de gran importancia”, indicó Quintanilla.
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