Dos entrenadores debutantes en un partido con aire mundialista: la Naranja Mecánica de Xavi recibe a la Alemania de Jürgen Klopp
“In Klopp we trust [”Confiamos en Klopp"]”, dice la publicidad en el aeropuerto de Nuremberg, en el centro-sur de Alemania.
De a uno, los futbolistas de la selección germana ingresan en el avión que los llevará hasta Amsterdam para jugar con Países Bajos por la Liga de Naciones europea .
El encuentro marcará el debut de Jürgen (que es Klopp) como entrenador del equipo nacional.
Su objetivo es uno solo: no sueña con ser campeón del mundo.
Quiere que los hinchas se identifiquen con la Mannshaft.
En sus propias palabras, “recuperar la bandera” .
Y allá va el entrenador, con su infaltable gorrita, su sonrisa de marfil y la simpatía contagiosa.
Ídolo en Liverpool , se tomó un tiempo para pensar y otro para trabajar como director de estrategia futbolística del grupo Red Bull.
Hasta que el fracaso del equipo germano en el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá -fue eliminado por Paraguay por penales en los dieciseisavos de final- hizo que la Federación Alemana despidiera a Julian Nagelsmann .
Y pensara en Klopp para reemplazarlo.
El entrenador aceptó y firmó un contrato cercano a los 7 millones de euros anuales .
Luego, se dedicó a lo que más le gusta: buscar jugadores.
Se disfrazó de scout y pasó por todas las canchas de la Bundesliga.
Compiló informes y descartó jugadores por edad (arriba de 30 años) o por falencias físicas.
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