Tras el terremoto, ahora Colombia podría sufrir un brote de enfermedades: Minsalud anunció refuerzos en la vigilancia en zonas afectadas
Las autoridades sanitarias colombianas han advertido que las consecuencias del terremoto de magnitud 7,4 ocurrido el 10 de agosto en Colombia exceden ampliamente los daños visibles en viviendas, carreteras y hospitales.
El Ministerio de Salud ha señalado que la emergencia abre camino a graves riesgos sanitarios en las regiones más afectadas, donde la vida cotidiana se ha visto alterada por la necesidad de permanecer en albergues temporales, las dificultades para acceder a agua potable y la prestación limitada de servicios médicos.
Las condiciones generadas tras el sismo plantean un panorama preocupante para la salud pública.
Según la ministra de Salud, Ana María Vesga, existe un “riesgo sanitario” especialmente en los lugares donde “cientos de familias permanecen en albergues temporales, hay dificultades para acceder a agua potable o los servicios médicos funcionan de manera limitada” explicó en Caracol Radio .
La ministra resaltó que “el hacinamiento, los problemas de saneamiento y la afectación del suministro de agua son factores que propician la aparición de brotes de enfermedades en las regiones más golpeadas”.
Brotes de enfermedades: foco en infecciones respiratorias y sarampión Entre las amenazas más inmediatas, el Ministerio de Salud ha puesto el foco en las enfermedades respiratorias debido a que muchas personas comparten espacios reducidos en refugios y alojamientos provisionales.
Vesga manifestó que “siempre ese es el coletazo de estas tragedias porque suceden muchas cosas que tienen afectación, particularmente por los albergues, por el agua y por la descomposición de cadáveres”.
Un aspecto especialmente sensible es el del sarampión.
La ministra remarcó que ya se han “reportado un par de casos” y actualmente están bajo seguimiento epidemiológico.
El contexto regional incrementa la preocupación: una circular del Ministerio, emitida en junio, advertía sobre siete casos confirmados de sarampión hasta la semana epidemiológica 20 de 2026, en un entorno donde la enfermedad ha mostrado un repunte en América.
Por eso, la vacunación se vuelve prioritaria en los albergues, donde las brigadas sanitarias verifican y completan esquemas de inmunización, poniendo el foco en niños y personas susceptibles.
El objetivo de la vigilancia, según detalló Vesga, es detectar rápidamente “brotes respiratorios y brotes de sarampión” y activar medidas para contenerlos.
Brigadas del Instituto Nacional de Salud (INS) han sido desplegadas en los territorios afectados para realizar un “levantamiento epidemiológico y levantar alertas ante cualquier comportamiento inusual de enfermedades”.
El agua potable y la higiene, ejes críticos tras el terremoto El acceso seguro al agua potable representa otro eje fundamental en la prevención de enfermedades posteriores al desastre.
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