Qué se puede bloquear y qué no con el control parental de ChatGPT
OpenAI puso en marcha en 2025 una herramienta de control parental para ChatGPT que permite a un adulto vincular su cuenta con la de un menor y restringir el uso que este hace de la inteligencia artificial.
La novedad coincidió con los planes de la compañía de habilitar contenido para adultos verificados, lo que puso en el centro de la discusión los alcances reales de este mecanismo de supervisión.
Los términos de uso de la compañía fijan en 13 años la edad mínima para abrir una cuenta propia y exigen el consentimiento de un adulto hasta los 18.
El vínculo entre ambas cuentas se establece desde la versión web de ChatGPT: el adulto ingresa en Configuración, selecciona Controles parentales y envía una invitación por correo electrónico o número de teléfono, que el menor debe aceptar para que la conexión quede activa.
Qué queda bajo el mando del adulto una vez completado el vínculo A partir de ese momento, quien administra la cuenta principal accede al perfil del menor y puede accionar distintos interruptores: atenuar las respuestas con contenido sensible, evitar que las conversaciones alimenten el entrenamiento del modelo , apagar la memoria de chats anteriores, inhabilitar el modo de voz y la generación de imágenes, y establecer un tramo horario en el que la cuenta queda fuera de servicio.
Ese bloqueo por horario solo admite una franja fija, sin posibilidad de diferenciar entre días de la semana.
El menor visualiza el mismo panel de opciones que el adulto, aunque no tiene permiso para alterarlas: su único margen de acción es romper la vinculación cuando lo desee .
Ante esa decisión, el adulto recibe de inmediato una notificación y un correo electrónico, y para restablecer el control debe tramitar una nueva invitación desde el inicio.
La barrera que el sistema no cruza: el contenido de los chats Ninguna de estas configuraciones habilita al adulto a leer lo que el menor escribe o recibe en sus conversaciones.
La plataforma emite una alerta solo cuando identifica señales de una posible crisis emocional, pero no traslada el texto del intercambio a la cuenta vinculada, por lo que el seguimiento se detiene antes de invadir ese terreno.
Sam Altman, consejero delegado de OpenAI, sostuvo que la lógica detrás de este esquema es tratar a los usuarios adultos como adultos , aunque no precisó qué mecanismos utiliza la empresa para verificar de manera efectiva que quien solicita acceso a contenido para mayores de edad realmente lo sea.
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