Yayoi Kusama, resiliente y expansiva artista pop, muere a los 97 años
Yayoi Kusama, una artista japonesa cuyas pinturas cubiertas de lunares, esculturas fálicas y performances públicos causaron revuelo en la ciudad de Nueva York y en Europa en la década de 1960, y cuyas instalaciones con espejos conocidas como "Habitaciones infinitas", han sido un fenómeno para las selfis y atracciones taquilleras de museos y galerías en las últimas décadas, murió el 14 de agosto en Tokio.
Tenía 97 años.
El Museo Yayoi Kusama y la Fundación Yayoi Kusama anunciaron su muerte el jueves en un comunicado en el que dijeron que había fallecido en un hospital.
Kusama comenzó a llamar la atención a finales de la década de 1950 y principios de la de 1960 con sus inmensas pinturas abstractas a las que llamó "Redes infinitas".
Estas estaban compuestas por innumerables pinceladas pequeñas y curvas de pintura blanca sobre superficies totalmente blancas o totalmente negras que emulaban mallas gigantes y arremolinadas perforadas con agujeros de alfiler.
A una escala mucho mayor que las obras del expresionismo abstracto que aún dominaban las galerías de Nueva York, sus piezas atrajeron muy pronto la atención de artistas jóvenes que intentaban hacer que el arte estadounidense avanzara en nuevas direcciones.
Uno de ellos fue Donald Judd, quien trabajaba en ese momento como crítico de arte y estaba formulando lo que se convertiría en el minimalismo.
Empezó a defender su obra, compró un cuadro suyo y le ayudó en su estudio.
La creación de arte de manera incremental a partir de componentes repetidos se convirtió en el método de trabajo fijo de Kusama, y lo aplicó a la escultura.
A principios de la década de 1960 empezó a coser miles de falos de tela rellenos, los pintó de blanco o dorado y los instaló en la superficie de objetos cotidianos --mesas, sillones, abrigos, zapatos, un cochecito de bebé, un bote de remos-- para crear instalaciones erizadas.
Estas esculturas de "Acumulación" hicieron su debut, junto con obras de Claes Oldenburg, James Rosenquist y Andy Warhol, en una exposición colectiva en 1962 en la Green Gallery que fue una de las primeras exposiciones de arte pop.
Con ello, Kusama se convirtió en una pionera de los dos principales estilos de vanguardia de la época: el pop y el minimalismo.
Aunque su obra solía considerarse asertivamente erótica, su efecto deseado era el opuesto.
Como Kusama explicó en una autobiografía publicada en Japón en 2002, los órganos sexuales le parecían amenazantes, una reacción que atribuyó a experiencias infantiles.
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