Delincuencia también golpea a la economía: cuánto le cuesta al Perú producir e invertir bajo mayor inseguridad
La inseguridad también tiene un costo económico.
Empresas que contratan vigilancia adicional, refuerzan locales, modifican rutas de distribución o destinan más recursos a proteger sus operaciones terminan incorporando un gasto que no existiría —o sería menor— bajo condiciones de menor riesgo.
Una estimación recogida por la Defensoría del Pueblo permite dimensionar ese impacto.
Los costos directos del crimen y la violencia en Perú representaron, en promedio, el 2,82% del PBI en 2022 , según un estudio de Pérez-Vincent y otros autores publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
De ese total, 1,88% del PBI correspondió al gasto privado en seguridad , mientras que 0,46% estuvo asociado al sector público y 0,49% a pérdidas de capital humano.
La estimación no mide cuánto deja de crecer actualmente la economía peruana por efecto de la delincuencia, pero sí muestra el volumen de recursos que debe destinarse directamente a enfrentar sus consecuencias.
Para una empresa, esos gastos pueden traducirse en vigilancia, seguros, sistemas de protección o medidas adicionales para mantener funcionando sus operaciones.
Y el problema sigue vigente.
Entre enero y junio de 2026, el Ministerio Público registró 12.634 delitos denunciados por extorsión y chantaje , un promedio de 70 al día.
De ellos, 11.946 correspondieron específicamente a extorsión.
Más de la mitad de los casos se concentró en cinco distritos fiscales: Lima Este, La Libertad, Lima Centro, Lima Norte y Lima Sur.
El costo de protegerse para seguir operando Un robo genera una pérdida inmediata y visible.
El impacto de la inseguridad sobre una empresa, sin embargo, puede empezar mucho antes.
Contratar más personal de vigilancia, instalar cámaras y sistemas de acceso, elevar la cobertura de seguros o modificar horarios y rutas logísticas son decisiones que aumentan los costos de operación.
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