Lo que no se vio de la emocionante clasificación de Boca Juniors ante Vasco da Gama: el minuto a minuto en el infierno del Maracaná
Lo que se vivió anoche en el Maracaná fue una jornada épica de fútbol que quedará en la retina de todos los fanáticos de Boca Juniors .
Sobre todo de los que acompañaron al equipo del Vasco Arruabarrena en Río de Janeiro y le hicieron frente a unos 60 mil hinchas rivales que arribaron al emblemático estadio de la ciudad carioca con la ilusión frustrada de pasar a la final de la Copa Sudamericana.
Fue una hazaña futbolística por la remontada en el tanteador con el agónico tanto de Leandro Paredes , que encima jugó diezmado por una lesión muscular que arrastraba, pero también por los condimentos del ambiente.
Los Vascaínos ya habían advertido que armarían una verdadera fiesta de arranque y así sucedió: un impactante mosaico con el escudo del club cubrió toda la popular de enfrente a la que se ubicaron los simpatizantes xeneizes .
Pero el colorido y ruido llegó desde los cuatro costados, porque también en la zona de plateas y la grada contigua a la de La 12 desplegaron banderitas y los globos largos para montar un clima extraordinario que encima fue acompañado de un aliento ensordecedor que por momentos recordó a las vuvuzelas de Sudáfrica 2010, pero reflejado en alaridos del público.
Las bombas de estruendo inclusive le aportaron un clima bélico a la cuestión, con algunas situaciones que dejaron algo que desear para varios hinchas visitantes en el arribo al estadio (un par de micros quedaron a la deriva y por poco no se registró un cruce entre fanáticos de ambos equipos).
Con la entrada en calor de los jugadores y casi toda la cabecera del sector que le habían dado completa, fueron los boquenses, acompañados primeramente por los redoblantes, luego por las trompetas y finalmente con los bombos los que iniciaron la guerra de cánticos.
La previa fue variada, pero el que más fuerte sonó es uno de los últimos, con la melodía de “Aprenderás a llorar” de Los Palmeras.
“Hoy tenemos que ganar, La 12 vino re loca; en todas partes vamo’ a estar, esta es la barra de Boca” , es la línea que más fuerte sonó.
Lógicamente fue difícil para los Xeneizes equiparar el griterío de los brasileños, que eran 15 veces más en número y, cuando cantaban a dúo, hacían parecer el recinto una caldera.
Desde la tribuna, la estrategia de los visitantes estuvo clara y, aunque llame la atención, solamente entonaron dos temas a lo largo de los 90 minutos.
Durante el primer tiempo y hasta el gol del descuento del Vasco, La 12 entonó “y dale, dale Boca” .
Después, hubo una suerte de pedido de reacción y empuje que concluiría con el gol sobre la hora de Paredes: “Oh, nosotro’ alentamo’, ponga huevo, que ganamos” .
Lo de Boca fue constante; lo del Vasco con picos de explosión.
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