Aranceles, cupos y barcos: la logística detrás del auto importado
“El faltante de una pieza corta toda la cadena de distribución” .
A partir de esa revelación, Ernesto describe la fragilidad de una industria que arma cada auto con piezas de distintos orígenes.
Desde la Cámara que agrupa a los importadores de más de 40 marcas, repasa cómo la apertura comercial, los cupos y la logística de repuestos redefinieron el negocio automotor en la Argentina . ¿Cómo se planifica una cadena de suministro automotriz cuando hay que coordinar vehículos y componentes de distintos mercados? Es complicado, porque un auto tiene entre 4.000 y 5.000 piezas y ya no se hacen todas en el mismo lugar: se ensambla con componentes de distintos orígenes.
Hace poco hubo una catástrofe climática en una planta de motores en Brasil que dejó sin ese insumo a una automotriz durante varios meses.
El faltante de una pieza corta toda la cadena de distribución.
En la Argentina no se fabrica, así que hay que pedir el auto a fábrica y esperar: con Brasil los plazos de flete son más cortos, mientras que con Corea el barco demora entre 45 y 60 días.
El desafío es hacer coincidir la producción del fabricante con la demanda local: cuando el mercado crece todos piden más autos, y cuando se frena, los pedidos en tránsito igual siguen llegando.
Es un negocio que exige mucho capital de trabajo, porque hay que pagar los autos de los próximos tres a cinco meses según la marca y el origen.
Con las tasas y condiciones bancarias locales, eso tiene que funcionar de manera segura para no quedar expuesto a un cambio brusco en la demanda . ¿Cómo se resuelve la logística de repuestos cuando los orígenes y los tiempos de tránsito son tan distintos? Los repuestos de la industria se alimentan de orígenes como Corea, India, Turquía, Brasil y Estados Unidos, y llegan por distintas vías: contenedor en barco, camión desde Brasil o avión para urgencias y piezas chicas.
Hay que alinear esos orígenes y esos tipos de flete para darle una solución al cliente al menor costo y en el menor tiempo posible.
No es lo mismo traer un espejo o una computadora de auto que un portón, un capot o una puerta: hay piezas de mucho volumen y peso, piezas frágiles y piezas con tratamiento explosivo, como los airbags.
Ahí entra la seriedad del distribuidor para garantizar ese abastecimiento en cada caso.
Mantener un centro de repuestos bien abastecido implica millones de dólares inmovilizados en stock .
La referencia para medir esa capacidad es el fillrate: cuántos pedidos se pueden responder con stock disponible.
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