Una escuela australiana construyó un invernadero con 2.000 botellas de plástico
Alumnos de la escuela Richardson Primary School , en Canberra , Australia, recolectaron más de 2.000 botellas de plástico para construir las paredes de un invernadero .
Esta estructura, llamada Plastic Palace —Palacio de plástico—, nació como una iniciativa de reciclaje y hoy se utiliza diariamente en la escuela para cultivar plantas y abordar contenidos vinculados a la sostenibilidad, según informó el medio AS.
La recolección de envases involucró a alumnos, docentes y familias, que durante semanas acumularon el material necesario para viabilizar la construcción.
Sin esa participación colectiva, la escala del proyecto no habría sido posible: cada botella descartada por un miembro de la comunidad se integró al resultado final.
Para cubrir parte de los insumos, la escuela recibió una subvención de 2.000 dólares australianos (USD 1.421,91) del Fondo Ambiental del Teachers Mutual Bank .
Cómo se construyó el “Palacio de plástico” El proceso demandó limpiar y acondicionar cada envase antes de integrarlo en largas columnas que luego se fijaron a un armazón de madera.
Las botellas quedaron encastradas en las paredes y formaron un cerramiento translúcido que permite el ingreso de luz natural.
Organizar, clasificar y ensamblar más de dos mil unidades requirió la participación sostenida de toda la comunidad escolar a lo largo de varias semanas.
El resultado obtenido consiste en un espacio que está especialmente protegido y que logra mantener de manera constante condiciones apropiadas y favorables que permiten el desarrollo y el crecimiento saludable de las plantas a lo largo de todo el año, sin importar la estación.
El diseño incluyó la previsión de que esta construcción sirva como un recurso utilizado en contextos pedagógicos, pensado para el dictado de clases relacionadas con las ciencias y para la realización de actividades que estén vinculadas de algún modo con el medioambiente, de acuerdo con la información detallada por AS .
Un invernadero con limitaciones reconocidas La estructura no replica las prestaciones de un invernadero profesional .
Su capacidad para retener calor depende de variables como la orientación, la ventilación y las condiciones climáticas de la región.
A eso se suma que el plástico se degrada con la exposición prolongada a la radiación solar, lo que condiciona la vida útil de la construcción y exige un mantenimiento periódico para preservar su funcionamiento.
Aun así, quienes impulsaron la iniciativa sostienen que esas limitaciones no restan valor al resultado.
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