Pesa más en las encuestas el bolsillo que Malvinas
Al menos hasta ahora, el operativo Malvinas no movió demasiado el amperímetro en las encuestas .
Los últimos sondeos de opinión más confiables se mantienen esquivos para la Casa Rosada y, en todos los casos, se reafirma que los problemas de la economía cotidiana y el bolsillo son los que lideran el mal humor social con el oficialismo .
Los resultados recientes de las encuestas de Poliarquía, de AtlasIntel y Bloomberg y de la Universidad de San Andrés revelan que el escenario no ha mejorado y, en algún caso, empeoró la evaluación.
Es mayor la gente que se manifiesta desconforme con la performance oficial, que aquellos que la respaldan.
El apoyo al presidente fluctúa entre 35% y 42% ; no parece asegurada la reelección en primera vuelta y el balotaje es una incógnita porque depende de cómo se arme la oposición.
Una vez más, todos los consultores coinciden en que será, como siempre, la situación económica la que defina el resultado.
Lo inquietante, si fuera cierto este razonamiento, es que cada vez hay más economistas y empresarios que prevén un futuro gris para la economía en el camino hasta la elección presidencial del año que viene.
Seguiría muy bien el crecimiento de los sectores estrella que proveen dólares por exportaciones ; en tanto que se mantendrán en su letargo aquellos que, caso la industria, la construcción y el comercio, tienen más participación en el PBI y en la generación de empleo.
Los mercados en general creen que no hay peligro de una crisis cambiaria en el año electoral que derive en una fuerte devaluación del peso y dispare la inflación.
Pero tampoco se observa que la actividad esté en condiciones de anotar una recuperación de tal magnitud que permita recomponer el consumo y los ingresos de la mayoría de los votantes.
En la obsesión por bajar la inflación, no están a la vista cambios relevantes en el modelo.
El compromiso público del presidente es mantener el ajuste y profundizarlo aun a pesar del año electoral: ortodoxia monetaria y cambiaria con tasas positivas y dólar atrasado contra la inflación , más importaciones para pisar los precios internos y casi nulo margen para bajar impuestos y frenar los aumentos de tarifas, por la necesidad de profundizar la baja del gasto dada la caída en la recaudación.
Responden a esta dinámica las recientes torpezas del Palacio de Hacienda intentando esconder en el proyecto de Presupuesto el recorte de partidas ya aprobadas para discapacidad, universidades y asignaciones sociales .
Los pronósticos son poco alentadores para la mayoría de los sectores que más influyen en la creación de empleo y el nivel de los salarios.
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