Después de patear el hormiguero
Muy probablemente, el paso del tiempo irá confirmando dos cosas: lo histórico del mandato del presidente Javier Milei y, al mismo tiempo, sus limitaciones o su techo.
En lo histórico, podrá ser visto como la persona que “pateó el hormiguero”.
Esto es: rompió inercias, desafió consensos agotados, removió temas tabú y reinstaló la disciplina fiscal –con licuadora más que con motosierra– que pocas veces y por cortos períodos tuvo el país.
Hasta aquí, meritorio.
También el tiempo confirmará que fue votado como consecuencia del cuestionamiento de la sociedad argentina a un sistema político y económico que nos llevó a la decadencia.
Esto también será parte de la historia.
Pero también hay límites.
Empieza a tomar cuerpo, y está cada día más claro, que una cosa es romper y otra, construi r.
Romper, justamente, es patear el hormiguero.
Construir es que la gente esté mejor.
Y lo que se está viendo es que esa construcción todavía no aparece y, más preocupante aún, tampoco aparece una hoja de ruta para alcanzarla .
Se va confirmando, en los dichos y en los hechos, que es un gobierno concentrado casi exclusivamente en lo económico.
Y dentro de lo económico, específicamente en tres cosas: I) superávit fiscal a partir de la licuación masiva del gasto en 2024, casi sin reformas ni del gasto ni de impuestos; II) pago de la deuda en dólares con financiamiento a los ponchazos, y en pesos con financiación más nueva deuda, y III) mercado de cambios, donde compró dólares durante 2024, vendió y, además, necesitó al Tesoro norteamericano en 2025 y vuelve a comprar en 2026.
Las reservas suben muy poco y permanecen menos negativas que las heredadas.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lanacion.com.ar — el contenido pertenece a La Nación.