Leonardo Jardim, el DT de Flamengo: el lobo solitario que produce vinos, “fue un padre” para Mbappé y no teme enfrentarse a sus figuras
Leonardo Jardim tiene una propiedad de 23 hectáreas en Carrazeda de Ansiães, a orillas del río Tua, en el prestigioso Valle del Duero, donde produce vinos y aceites de oliva.
Allí, entre viñas centenarias y montañas, encontró un refugio para escapar de una profesión que lo obliga a vivir permanentemente bajo la lupa.
El contraste es difícil de ignorar: el hombre que disfruta de la tranquilidad del campo, de la “viticultura heroica”, que camina solo durante horas para escuchar el viento, dirige hoy a Flamengo y este jueves recibirá a Estudiantes en el Maracaná, por un lugar en la final de la Libertadores.
Allí, el ruido será otro y no habrá espacio para la contemplación.
A los 52 años, el entrenador portugués aprendió a separar sus dos mundos.
El fútbol, donde los resultados suelen determinar el destino de las personas, y la vida privada, donde prefiere pasar inadvertido.
“Soy un lobo solitario”, confesó en mayo, durante una entrevista con el diario portugués A Bola.
Dijo que no disfruta de los reflectores ni de la necesidad de exhibirse que identifica en el ambiente futbolístico.
Prefiere la familia y la compañía de unas pocas personas.
Cuando termina de trabajar, intenta desaparecer, esconderse.
No siempre es posible.
Menos todavía en el Mundo Flamengo.
Jardim no fue un jugador famoso que aprovechó su trayectoria para convertirse en entrenador, muy lejos de eso.
Nació en agosto de 1974 en Barcelona, capital del estado de Anzoátegui, en Venezuela, hijo de inmigrantes portugueses, pero creció en Madeira, la isla del Atlántico donde también nació Cristiano Ronaldo.
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