Una "tormenta perfecta" encamina al marisqueo gallego hacia su peor año de la historia
Paula Fernández Vigo, 24 sep (EFE).- El marisqueo gallego se encamina a su peor año, con cifras incluso más bajas que en 2024 y 2025, tras una "tormenta perfecta" de riadas en invierno y olas de calor en verano contra un sector ya mermado por siglos de explotación de las rías y otros factores como la contaminación.
Según la plataforma Pesca de Galicia, que aporta datos desde 1997, 2024 fue el año que menos bivalvos se vendieron en las lonjas gallegas, con menos de 3.736 toneladas.
En 2025 se produjo un ligero repunte, hasta las 3.742 toneladas, pero ambos se coronaron como los dos años más bajos de la serie histórica.
Los datos de lo que va de 2026 son aún peores.
"2024 y 2025 ya fueron terribles y todo apunta a que 2026 va a seguir siendo desastroso para el marisqueo en general y en las Rías Baixas en particular", asegura a EFE la catedrática de Zoología de la Universidad de Vigo Elsa Vázquez.
Vázquez lleva años investigando la relación entre el cambio climático y la mortandad de los bivalvos y apunta que la especie más afectada es la almeja fina, que ha llegado a desaparecer de zonas que antes vivían de ese recurso.
La almeja babosa y el berberecho -este último especialmente en la ría de Noia- también han registrado un declive enorme, y hasta especies como la almeja japónica, introducida en las rías en los años 70 por ser más resistente, se están viendo afectadas.
El pasado invierno fue el más lluvioso en Galicia desde que hay datos.
Las riadas por las intensas precipitaciones y la apertura de los embalses descargaron agua dulce en las rías y redujeron drásticamente la salinidad.
"Las bivalvos aguantan estrés producido por bajas salinidades, pero hasta un determinado momento", recuerda la catedrática.
Almejas y berberechos muertos cubrieron los arenales, y los que lograron sobrevivir pueden ver afectados el crecimiento y la reproducción.
Ese marisco debilitado se enfrentó después a un verano marcado por episodios sucesivos de calor extremo, lo que ha creado una "tormenta perfecta", según Vázquez, que refiere que nunca han hecho experimentos con olas de calor tan continuadas a lo largo de tanto tiempo, por lo que "a ver qué ocurre este año".
El cambio climático no es lo único que explica el declive del marisco, también la actividad humana.
La contaminación, las obras como diques, espigones o rellenos que cambian la circulación del agua y enfangan el sustrato y la explotación del recurso durante siglos sin las prácticas sostenibles y las cuotas que se aplican hoy han golpeado igualmente al marisqueo.
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