La familia del docente asesinado por un policía en La Matanza cree que falta develar la red de encubrimiento del crimen
En una casa del barrio La Foresta, en Virrey del Pino, esa localidad gigante de La Matanza donde todavía se mezclan los centros urbanos y los polos industriales con paisajes rurales y colonias agrícolas, se repite cada mañana la misma ceremonia triste.
José Pereyra sale al fondo de la casa, ahí donde hace unos años levantaron el taller; prende las luces, se queda un rato mirando todo lo que ahora le parece inútil o extraño –el auto desvencijado, las zapatillas anormalmente grandes, talle 49– y sintoniza la emisora de siempre a un volumen alto.
Después vuelve a la casa y recién entonces pone a calentar el agua para el mate; escuchar el murmullo que proviene del taller le provoca un alivio que no sabe explicar, pero que le permite seguir intentando enfrentar la vida que le queda.
“Mi papá es jubilado y lo primero que hace cuando se levanta es ir al taller de Cristian y poner la radio que siempre escuchaban juntos.
La deja todo el día prendida porque así cree que todavía lo tiene trabajando en el fondo de casa”.
Quien hace esa confidencia es Victoria , hija de José y hermana de Cristian Eduardo Pereyra, el docente asesinado en marzo pasado mientras ganaba dinero extra como conductor de una aplicación .
La familia –José, su esposa Carmen y las gemelas Victoria y Brenda– sabe, porque ha repasado dolorosamente una y otra vez el apabullante cúmulo de pruebas que constan en el requerimiento de elevación a juicio por parte de la fiscalía, que el autor de los cinco disparos a quemarropa fue el policía bonaerense Matías Alejandro Vizgarra Riveros .
Sin embargo, algo no cierra.
“ La historia de cómo mataron a mi hermano nos quedó inconclusa; creemos que están implicados otros policías y que los están encubriendo muy bien ”, sentencia.
Asesinaron a un chofer de aplicación en pleno viaje para robarle el auto La madrugada del 15 de marzo, Vizgarra Riveros no estaba de servicio en la Unidad Táctica de Operaciones Inmediatas (UTOI) de Puente 12, en La Matanza.
Por el kilómetro 39 de Virrey del Pino, cerca de su casa, pidió un viaje a través de la plataforma Didi.
Cristian Pereyra, docente de una escuela técnica que trabajaba como chofer en las horas libres para incrementar su magro salario , tuvo la mala suerte de aceptar el llamado.
Sobre la autopista Presidente Perón, mano a Ezeiza, “Soy chofer de DiDi.
Me robaron el auto” , fueron las últimas palabras que consiguió decir cuando la policía, alertada por un llamado al 911, llegó al lugar donde yacía, agonizante, sobre la autopista Presidente Perón, mano a Ezeiza.
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