Primer año de vida: el calendario de inmunizaciones para bebés protege contra más de una docena de enfermedades
Un bebé necesita recibir un conjunto de vacunas fundamentales durante su primer año de vida para protegerse contra más de una docena de enfermedades graves .
Este calendario de inmunizaciones se ha establecido tras décadas de investigación científica y se actualiza de acuerdo con las recomendaciones de organismos internacionales y autoridades sanitarias nacionales.
La administración oportuna de cada dosis resulta clave para reducir el riesgo de complicaciones severas provocadas por infecciones prevenibles.
Según expertos en salud pública, la inmunización infantil representa una de las medidas más eficaces para disminuir la mortalidad infantil y evitar brotes de enfermedades contagiosas .
El esquema recomendado abarca desde el primer día de nacido hasta el primer cumpleaños del bebé, con vacunas que actúan sobre distintas amenazas, entre ellas la tuberculosis, la hepatitis B, la poliomielitis y la neumonía.
Las autoridades de salud insisten en que cada dosis cumple una función específica dentro del desarrollo del sistema inmunológico del lactante , permitiendo que el cuerpo genere defensas ante agentes patógenos sin exponerse al riesgo de la enfermedad natural.
El seguimiento riguroso de este calendario es fundamental para garantizar la protección colectiva, también llamada inmunidad de grupo.
Primeras inmunizaciones: el nacimiento como punto de partida En las primeras horas tras el parto, el recién nacido recibe dos inmunizaciones esenciales.
La primera es la vacuna BCG (Bacillus Calmette-Guérin) , cuya función es proteger contra las formas graves de tuberculosis, como la meningitis tuberculosa y la tuberculosis miliar.
Esta enfermedad sigue presente en muchas regiones, por lo que la aplicación inmediata de la BCG resulta prioritaria.
La segunda dosis corresponde a la vacuna contra la hepatitis B .
Esta inmunización protege al bebé frente a una infección viral que puede afectar el hígado y, en casos crónicos, derivar en insuficiencia hepática o cáncer.
La primera dosis debe aplicarse al nacer, y las siguientes se incluyen en combinaciones posteriores.
De acuerdo con organismos internacionales, la cobertura oportuna de estas dos vacunas iniciales reduce el riesgo de transmisión vertical de hepatitis B y previene complicaciones respiratorias graves relacionadas con la tuberculosis en la infancia .
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