¿Debería la “causa” Malvinas ser el cemento de nuestra identidad nacional?
Leí días pasados la columna de un excelente humorista de nuestra prensa escrita.
Decía, en base a que todos los argentinos amamos Malvinas: “O hacen un acuerdo entre todos los políticos argentinos en este tema o las Malvinas serán de ellos [los británicos] para siempre”.
Como chiste está muy bien.
Tomado en serio, paradójicamente, la humorada está mejor: revela la profundidad del callejón sin salida en el que estamos metidos .
El reciente episodio, “Milei malvinero” –como era previsible–, lo ilustra.
Este es uno de los muros del callejón.
Los argentinos nos rasgamos las vestiduras por lo mucho que la grieta nos hace sufrir.
Entonces, miramos las islas con cariño, nos reconforta saber que “Malvinas es lo único que une a los argentinos”.
Luego, los mismos argentinos que nos regodeamos por la unanimidad del amor patrio perfecto que nos regala esta causa , ¿qué hacemos? ¡Nos quejamos cada vez que un político agita la bandera malvinera en busca de provecho electoral! Somos muy vivos y nos damos cuenta en seguida: la causa , siempre “justa”, va pasando sucesivamente de unas manos “bastardas” a otras.
Y nos indignamos de que se atrevan a manipular un sentimiento tan sagrado .
Si yo fuera de los políticos inescrupulosos (que los hay), y estuviera dispuesto a un sincericidio , le echaría en cara esta paradoja a la gente común: “¡Manga de ingenuos! ¿Cómo podría ser de otro modo? ¿Qué otra cosa podríamos hacer corriendo riesgos tan bajos, sino exaltar la causa de la que ustedes están tan enamorados?” Confirmar la adhesión unánime de los argentinos a la causa es facilísimo .
Basta preguntarles “¿cree usted que las Malvinas son argentinas?" Con un interrogante así, hasta yo podría contestar afirmativamente.
Las encuestas y los estudios de opinión, por diseño, no andan con sutilezas.
Menos aún cuando se trata de un sentimiento patriótico, un poco intimidante.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lanacion.com.ar — el contenido pertenece a La Nación.