El arte de andar a la sombra: el parasol de papel, un invento milenario contra el sol y la lluvia
Me dispongo a trepar a una banqueta alta, tarea que a mis pocos años requiere algunas maniobras.
Sin embargo, lo logro y espero al barman (un jamaiquino con rastas) que se acerca con sonrisa cómplice y me pregunta qué me voy a servir.
Este bar está junto a las enormes piletas ondulantes con pequeñas islas y puentecitos de madera que cruzan de un lado a otro.
Rhum punch without rhum.
Lo digo como un versito.
Es la versión del trago que toman mis padres sin ron.
El barman ríe cada vez que lo pido y vuelve con su camisa colorida y un vaso alto con jugos que van desde los rojos más profundos en la base a unos anaranjados y amarillos arriba.
Cuando me lo acerca, le coloca la sombrillita de rigor.
Durante esas vacaciones las voy coleccionando día tras día y también junto unas banderas diminutas que vienen clavadas en los club sándwiches .
Mientras admiro mi botín, pienso que todo es del tamaño ideal para una Barbie.
Aunque esas manos rígidas no pueden sostener los parasoles, se los pego con un pedazo de cinta y levanto uno de sus brazos (que como las envidiables eternas piernas, son más articulados).
Céline Dion.
Cómo se mantiene en forma a los 58 años a pesar de su enfermedad: “Hago pilates tres veces por semana y ballet dos” Vestida con un kimono fucsia, anteojos de sol y unas altísimas sandalias con plataforma sobre las que Barbie nunca puede pararse, está lista para salir con su parasol de papel y disfrutar de una tarde de playa .
Las sombrillas de papel aceitado ( yóuzhǐ sǎn ), esas que hoy asociamos a un trago tropical o a una tienda de souvenirs, en realidad nacieron como un prodigio de la ingeniería y la coquetería en la China de hace miles de años.
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