Maribel Verdú: “Me aterran la indiferencia ante el sufrimiento y la incertidumbre que rodea el futuro de los jóvenes”
Cuando era chica, Maribel Verdú la aterraban la oscuridad, los ruidos extraños y la posibilidad de que le pasara algo malo a sus seres queridos .
Los desafíos nunca formaron parte de ese listado.
Debutó ante las cámaras a los 12, bajo las órdenes de Vicente Aranda, en el ciclo televisivo La huella del crimen y nunca dejó de trabajar.
Se lució en comedias románticas, thrillers, dramas y producciones de ciencia ficción.
Ahora, sumó un nuevo eslabón a su cadena de géneros desbloqueados: el cine de terror.
Dirigida por el argentino Cristian Ponce, Bajo tus pies [que se estrenó hoy en los cines] fue filmada en Bilbao y encuentra a Verdú en la piel de Isabel, un personaje construido a partir de recuerdos muy íntimos: el director le confió la historia real de su propia madre.
La acompañan en el elenco Sofía Otero —la revelación de 20.000 especies de abejas — y Hugo Aguirre, con quienes compone una dinámica familiar que sostiene buena parte del peso dramático de la historia.
No es la primera vez que la actriz trabaja con un argentino: su vínculo con el cine local, dice, “no es casualidad”, sino “una historia de amor recíproca”. —Este fue tu debut en el género de terror. ¿Tuviste algún reparo a la hora de aceptar? ¿Te gusta el género? —Cero reparos, al contrario: me apetecía una barbaridad.
El terror psicológico me parece un terreno fascinante para explorar las emociones humanas al límite.
Como espectadora, disfruto mucho del cine de suspense y terror cuando está bien construido, cuando no recurre solo al golpe de efecto o al sobresalto gratuito, sino que crea una atmósfera que te va asfixiando poco a poco.
Haber transitado la fantasía oscura en El laberinto del fauno fue una experiencia maravillosa, pero sumergirme de lleno en este terror doméstico y claustrofóbico era un desafío pendiente. —En varias entrevistas, Ponce señaló que estuviste muy comprometida con la historia y con la composición del personaje desde el momento en el que fuiste convocada.
Isabel, tu personaje, no solo es la que carga con el peso dramático de la historia, sino que tiene una particularidad: está basada en su propia madre. ¿Eso te ayudó en el proceso o lo volvió aún más complejo? —Fue una enorme responsabilidad y un privilegio a la vez.
Cuando un director te confía la historia de su propia madre, te está entregando algo sumamente íntimo.
Cristian tuvo una generosidad infinita conmigo: compartió recuerdos muy precisos, la atmósfera que vivió de niño y la angustia real de esa mujer, pero al mismo tiempo me dio libertad absoluta para crear a Isabel desde la ficción, sin caer en la imitación.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lanacion.com.ar — el contenido pertenece a La Nación.