Un estudio alerta de que el fuego ya alcanza bosques antes considerados 'no inflamables'
León, 18 ago (EFE).- Los grandes incendios forestales impulsados por el cambio climático han comenzado a penetrar en ecosistemas de montaña tradicionalmente considerados más resistentes al fuego y amenazan con transformar algunos de los hayedos de León en zonas más inflamables, según plantea un estudio liderado por investigadores españoles publicado en la revista Global Change Biology.
El trabajo consultado por EFE analiza las consecuencias del incendio de la localidad leonesa de Barniedo de la Reina, declarado por un rayo durante la ola de calor excepcional de agosto de 2025 y que arrasó 19.100 hectáreas en la montaña oriental leonesa.
En concreto, el fuego afectó a importantes masas de haya (Fagus sylvatica), un árbol característico de ambientes frescos y húmedos donde históricamente los incendios estivales han sido muy poco frecuentes.
Entre los autores figuran los investigadores de la Universidad de León Luz Valbuena y David Beltrán, junto al ecólogo Juli G.
Pausas, del Centro de Investigaciones sobre Desertificación (CSIC-UV-GVA).
Los científicos sostienen que el incendio de esta pedanía perteneciente al municipio de Boca de Huérgano, dentro del Parque Regional Montaña de Riaño y Mampodre, constituye un ejemplo de "cambio de régimen de incendios" provocado por el calentamiento global, ya que las llamas alcanzaron altitudes donde los grandes fuegos de verano eran excepcionalmente raros.
De acuerdo con el estudio, el área afectada por el incendio incluía 714 hectáreas de hayedo puro y otras 430 hectáreas de bosques mixtos de haya y roble.
Aunque los hayedos actuaron inicialmente como una barrera natural frente al fuego debido a su menor inflamabilidad, la intensidad del episodio fue suficiente para causar una elevada mortalidad arbórea.
Los investigadores estiman que aproximadamente un tercio del hayedo quedó prácticamente intacto o sufrió daños muy leves, mientras que otro tercio registró una mortalidad masiva de árboles y el tercio restante presentó daños intermedios.
Las inspecciones de campo realizadas tras el incendio revelaron que en las zonas más castigadas murió de media el 74 por ciento de los ejemplares con más de diez centímetros de diámetro, mientras que los árboles de menor tamaño desaparecieron por completo.
Los pocos individuos supervivientes mostraban, casi un año después del fuego, una recuperación muy limitada de la copa y mediante rebrotes débiles, lo que deja en el aire su supervivencia futura.
Pero una de las conclusiones que más preocupa a los autores es la escasa regeneración natural del haya.
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