Un viaje al origen de San Miguel de Tucumán
En la localidad de León Rougés, Departamento Monteros, Tucumán, el pasado vuelve a cobrar vida en el Parque Provincial Ibatín , uno de los sitios arqueológicos e históricos más importantes de Sudamérica.
Allí, entre los vestigios de la primera ciudad fundada por los españoles en el actual territorio tucumano, Cristian Guaraz, encargado del Museo Arqueológico a Cielo Abierto Ibatín (MACAI), invita a viajar en el tiempo: “Acá nació la historia de los tucumanos.
Se gestó la ciudad fundacional de San Miguel de Tucumán”.
“El 31 de mayo de 1565, el capitán Diego de Villarroel fundó San Miguel de Tucumán y Nueva Tierra de Promisión en el paraje conocido como Ibatín o eatym , un nombre que en lengua tonocoté significa ‘chacra’ o ‘campo de maíz’.
Allí nació la primera ciudad de San Miguel de Tucumán, cuyos vestigios se conservan hoy en el Museo Arqueológico a Cielo Abierto Ibatín (Macai)”, cuenta Guaraz durante la visita al sitio, un espacio que permite recorrer los rastros de aquella ciudad que permaneció habitada durante 120 años hasta su traslado, en 1685 , y que estaba rodeada por una empalizada que protegía a sus habitantes de ataques externos.
Desde aquí se conocen los cimientos de una ciudad que fue estratégica para toda la región hasta su traspaso al emplazamiento actual, unos 65 kilómetros más al norte, donde hoy se levanta la actual San Miguel de Tucumán. —¿Por qué se eligió precisamente este punto para fundar la primera capital? —El capitán Diego de Villarroel buscaba un lugar que tuviera características muy específicas; no se ubicaban en cualquier lugar.
Ibatín cumplía con todas esas características: era un lugar alto, de clima agradable, disponía de mucha madera y leña, y tenía cerca el río El Tejar —hoy Pueblo Viejo—, que proveía de agua a la población, a los animales y al cultivo.
Pero lo fundamental era que el Camino Real , la vía comercial más directa entre el Río de la Plata y el Perú, pasaba justamente por la ciudad, lo cual le daba una vida comercial única.
La fauna era variada, había piedras, cal, arcilla y agua en abundancia.
Se lee en los folletos de este sitio histórico que “al llegar los colonos españoles a tomar las tierras (…) se encontraron con pueblos Lules-Tonocotes, solcos y otros grupos que hablaban la lengua local, el cacán.
El término ‘eatym’ significa chacra-campo de maíz en esa lengua”.
“Era una ciudad muy llamativa y un paso obligado; incluso la plaza se ofrecía como lugar de descanso al viajero, porque era una ciudad muy ordenada” —¿Cómo era el trazado de esa “nueva tierra” y qué edificios la distinguían? —Se trazó en forma de cuadrilátero, con siete cuadras de lado divididas en 49 manzanas, reservando la central para la plaza pública.
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