El bolsillo de los argentinos: cuánto pierde un trabajador formal que pasa a la informalidad o al cuentapropismo
Esta semana se conocieron los datos del mercado de empleo durante el segundo trimestre del año, que mostraron un leve crecimiento de la desocupación , de 0,3 puntos porcentuales, hasta el 7,9%.
Pero el cambio más marcado fue el crecimiento de la cantidad de personas que salen al mercado laboral registrado, el avance de la informalidad y, entre todas las modalidades de subsistencia, el cuentapropismo en negro .
Los números quedan en el centro del debate económico actual: una actividad que avanza con grandes desigualdades, particularmente duras para el empleo asalariado .
Así, los análisis privados se concentran en los costos de la transformación que está sufriendo el mercado de trabajo ante la defensa que hacen el presidente Javier Milei y sus funcionarios del crecimiento del empleo informal.
Y en qué se pierde cuando un trabajador en blanco cae en el empleo en negro o, directamente, debe generar sus propias vías de subsistencia en la informalidad.
Un informe de C-P Consultora sobre el mercado de trabajo intentó ponerle números a los costos que pagan los trabajadores cuando pasan de un trabajo formal a otro no registrado.
O, lo que es lo mismo, cuál es la diferencia entre entrar a un empleo en el mundo en blanco o tener que hacerlo en negro.
Y las diferencias son notorias .
La caída más fuerte corresponde a quienes terminaron como cuentapropistas, con un retroceso promedio de 27,8% en sus ingresos reales La matriz a continuación muestra qué pasó con los ingresos de un trabajador que cambió de modalidad laboral: si un asalariado privado registrado mantuvo su condición, si pasó a trabajar en negro, si cambió al sector público o si pasó al cuentapropismo.
Luego, lo mismo para cada una de las otras categorías: El trabajo muestra cuánto varían los ingresos reales cuando una persona cambia de modalidad de inserción laboral.
Para eso, siguió los datos de trabajadores de entre 18 y 65 años a través de ocho paneles de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec, elaborados entre 2023 y 2025, y comparó su ocupación principal y su remuneración mensual en los distintos períodos involucrados.
La caída más fuerte corresponde a quienes terminaron como cuentapropistas, con un retroceso promedio de 27,8% en sus ingresos reales.
Quienes migraron desde ese mismo punto de partida hacia un empleo asalariado no registrado también perdieron 13,9 por ciento.
Quienes migraron desde una ocupación asalariada registrada hacia otro no registrado perdieron 13,9 por ciento La comparación también muestra que conservar un puesto asalariado privado registrado implicó una mejora promedio de 2% en el ingreso real.
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