La economía en forma de K, ¿es en realidad una E?
Ninguna idea dejó una marca más profunda en las conversaciones públicas sobre los mercados y la economía en los últimos años que la de la “economía en forma de K” , un concepto acuñado a fines de 2020.
La idea es que, desde el cierre por la pandemia, la economía en su conjunto se recuperó con fuerza, pero eso oculta una profunda grieta.
El brazo superior de la K (el 10% de las familias más ricas, digamos) prospera enormemente.
Mientras tanto, la mitad inferior de la distribución languidece , castigada por la inflación y sin participar del boom de los activos financieros como sí lo hicieron los ricos.
Esta idea se usó para explicar de todo: desde la resiliencia del gasto de los consumidores y las sorpresas en las ganancias corporativas (buenas y malas) hasta nuestra conflictiva vida política.
Pero no hay muchos datos actualizados sobre la distribución del ingreso y la riqueza.
Por eso, las explicaciones basadas en la K (o su rechazo) fueron más un reflejo de los preconceptos de quien explica que un aporte significativo a nuestra comprensión.
Sin embargo, la semana pasada llegaron nuevos datos: la edición 2025 de la Encuesta de Finanzas del Consumidor (SCF) , que la Reserva Federal publica cada tres años.
La SCF ofrece una mirada multidimensional de los hogares estadounidenses por cohorte de ingresos y riqueza, así como por nivel educativo, edad, raza, etc.
Una conclusión crucial: si bien EE.UU. sigue siendo un lugar muy desigual, no se volvió mucho más desigual.
Según la mayoría de los indicadores, la desigualdad apenas aumentó desde la pandemia, y según algunos, disminuyó.
Empecemos por los ingresos .
Durante buena parte de los últimos 30 años, el ingreso del 10% que más gana creció más rápido que el del resto de la distribución .
Su ingreso mediano actual, de u$s 400.000, quintuplica el de las familias del medio de la distribución.
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