La adolescente que mató a su vecina de nueve años para saber qué se sentía y después del crimen se fue a su clase de baile
Negarle la libertad condicional a Alyssa Bustamante fue la decisión que la Justicia de Misuri, Estados Unidos, tomó en el verano boreal de 2024.
Quince años antes, el 21 de octubre de 2009, Bustamante había estrangulado, apuñalado y degollado a su vecina Elizabeth Olten, una nena de nueve años, en el pueblo de St.
Martins.
Tenía 15 años y, según confesó más tarde, lo hizo porque quería saber qué se sentía al matar a alguien.
El rechazo a su salida anticipada no fue un hecho aislado.
Ese mismo año el gobernador de Misuri, Mike Parson , firmó una ley impulsada por la familia de la víctima que terminó de cerrar cualquier posibilidad de excarcelación para jóvenes condenados por homicidio en segundo grado.
La norma llegó después de que la Corte Suprema de Estados Unidos, en un fallo de 2014, abriera una grieta legal que la propia Bustamante había intentado usar a su favor.
Patty Preiss, la madre de Elizabeth , le dio permiso aquella tarde de hace 17 años para ir a jugar con una vecina de seis años llamada Ema.
Le pidió que volviera antes de que oscureciera y que llevara el celular, porque la nena le tenía miedo al bosque y a la noche.
A las 18:30 Elizabeth no había regresado.
Preiss empezó a llamarla al celular, pero el teléfono mandaba directo al contestador.
A las 19 llamó a la policía.
En apenas quince minutos los agentes ya estaban en el barrio.
Rastrearon la señal del celular y la ubicaron en el bosque que separaba la casa de los Olten de la de los vecinos, pero no pudieron precisar el punto exacto antes de que se agotara la batería.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.infobae.com — el contenido pertenece a Infobae.