“Fue amor a primer ensayo”: el actor salvadoreño que esperó seis años para subir su sueño al escenario
Fernando Rodríguez encontró el teatro antes de subir a un escenario.
Tenía unos 12 o 13 años cuando asistió al Teatro Nacional para ver Nuestra Señora de las Nubes, interpretada por dos actores que llegaron desde fuera de El Salvador.
No recuerda todos los detalles de aquella función, pero conserva la imagen de una sala llena y de dos intérpretes que ocupaban el escenario con la voz, el cuerpo y la actuación.
Esa experiencia quedó asociada a su posterior decisión de formarse en las artes escénicas.
“Llenaban todo el espacio y era con su voz, con su cuerpo, con su actuación, con todo”, contó Rodríguez en una entrevista con Infobae El Salvador.
“Eso me conquistó”, agregó al describir ese recuerdo como algo “mágico”.
Poco después, durante el bachillerato, comenzó sus primeras clases de teatro.
Tenía entre 13 y 14 años y empezó a conocer el trabajo de ensayo, la construcción física de un personaje y la responsabilidad de contar una historia frente a otras personas.
Su primera presentación llegó con El escaparate encantado.
Allí interpretó al narrador o conductor del relato, aunque su personaje tenía una exigencia particular: era un títere, una marioneta con hilos, y debía trasladar esa idea a todos sus movimientos.
Rodríguez trabajó el aspecto corporal antes de enfrentarse al público.
El día de la función sintió nervios, pero no como una señal para detenerse, sino como una fuerza que lo empujaba a salir al escenario.
“Eran unos nervios que me empujaban a ir hacia adelante”, recordó.
Quería mostrar el trabajo que había preparado y llevar la historia hasta los espectadores.
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