Tres años después de que la OMS lo calificara como “posiblemente cancerígeno”, Europa ratificó que el aspartamo sigue siendo seguro
Tres años después de que una evaluación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) instalara un fuerte debate global sobre la seguridad del aspartamo , la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) volvió a revisar la evidencia científica disponible y llegó a una conclusión que, lejos de endurecer las restricciones, ratifica la postura regulatoria vigente: el edulcorante sigue siendo seguro dentro de los límites de consumo vigentes .
La decisión fue publicada ayer como parte de la reevaluación de la sal de aspartamo-acesulfamo (E962), un aditivo utilizado en bebidas y alimentos sin azúcar o reducidos en calorías .
La EFSA recordó que, una vez ingerido, este compuesto se descompone en dos sustancias ya conocidas: aspartamo (E951) y acesulfamo K (E950).
Tras revisar la evidencia más reciente, el organismo concluyó que no existen problemas de seguridad asociados a los niveles actuales de exposición de estos edulcorantes.
El aspartamo es uno de los edulcorantes artificiales más utilizados del mundo.
Desde los años 80 forma parte de una amplia variedad de productos sin azúcar o reducidos en calorías .
Expertos consultados por LA NACION cuando se publicó el informe de la OMS explicaron que se encuentra en bebidas gaseosas light, chicles sin azúcar y otros alimentos elaborados con edulcorantes no calóricos.
También se utiliza en numerosas bebidas, postres, yogures y productos dietéticos destinados a reducir el consumo de azúcar.
De hecho, en aquel momento la OMS señalaba que el aspartamo era uno de los edulcorantes más consumidos del mundo y que las cantidades presentes en bebidas dietéticas habituales se encontraban muy por debajo de los límites considerados seguros.
Como ejemplo, indicaba que una persona de entre 60 y 70 kilos debería consumir entre nueve y 14 latas de gaseosa por día para superar la ingesta diaria admisible establecida por los organismos internacionales .
La noticia reabre una controversia que adquirió notoriedad en julio de 2023, cuando el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC/IARC), dependiente de la OMS, clasificó al aspartamo como “posiblemente cancerígeno para los seres humanos” (Grupo 2B).
La decisión se apoyó en evidencia considerada limitada sobre una posible asociación con determinados tipos de cáncer, especialmente de hígado.
Sin embargo, ese mismo año otro organismo vinculado a la OMS, el Comité Conjunto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios (Jecfa), llegó a una conclusión diferente.
Tras analizar el riesgo real asociado al consumo, mantuvo la recomendación de no superar una ingesta diaria admisible de 40 miligramos por kilogramo de peso corporal.
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