Tiene 21 años y trabajó como recolector de basura para pagarse la facultad: “Sin duda es un momento muy especial que no debe pasar desapercibido”
La historia de José Israel Hernández Chávez, un joven de 21 años residente en Matamoros, Tamaulipas, se convirtió en un símbolo de superación y disciplina en toda América Latina durante los últimos días.
El flamante abogado, cuya formación académica transcurrió de manera paralela a su empleo como recolector de residuos, decidió celebrar la obtención de su título profesional de una forma poco convencional: posó con su toga y su birrete sobre el camión en el cual trabajó durante cinco años consecutivos.
Este acto, lejos de ser un gesto casual, funcionó como un reconocimiento público al esfuerzo personal que permitió costear cada uno de los semestres de su carrera de Derecho en la Universidad de Matamoros.
La rutina de Hernández Chávez resultó sumamente exigente desde el inicio de sus estudios.
Durante cuatro años, el joven combinó las obligaciones académicas con las jornadas laborales en el Departamento de Limpieza Pública local, espacio donde los trabajadores son conocidos como fajineros .
El horario del estudiante comenzaba a las seis de la mañana y, en muchas ocasiones, sus rutas se extendían hasta la medianoche.
Durante este periodo, el joven enfrentó condiciones climáticas adversas, como lluvia intensa, vientos fuertes y el sol constante de la región, elementos que nunca impidieron su asistencia a clases ni el cumplimiento de sus tareas en el servicio de recolección de basura.
Este empleo no representó para él una actividad ocasional, sino el sostén financiero indispensable para alcanzar su meta académica.
Tras el acto de colación, el recién graduado tomó una decisión simbólica importante: no cambió su vestimenta formal para festejar.
Con su diploma en mano, el joven se dirigió directamente al depósito municipal de residuos.
Allí, rodeado de sus colegas de ruta, sus padres, sus hermanas y su novia , festejó el cierre de una etapa que estuvo conectada de manera intrínseca con su labor física diaria.
Este entorno fue el escenario donde compartió sus años de estudio, por lo que el festejo resultó un reconocimiento directo a las personas que lo acompañaron en sus jornadas extenuantes.
Los compañeros del departamento recibieron al joven con una celebración espontánea en el mismo sitio donde compartieron años de trabajo pesado.
“Una graduación es el resultado del esfuerzo, constancia y disciplina que se puso en el objetivo de terminar mi carrera, sin duda es un momento muy especial que no debe pasar desapercibido” , expresó Hernández Chávez a través de su cuenta personal de Facebook al compartir las imágenes que rápidamente recorrieron las redes sociales.
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