El Ministerio Público Tutelar porteño inauguró espacios sensoriales para facilitar el paso de los niños por el sistema de justicia
El Ministerio Público Tutelar (MPT) de la Ciudad de Buenos Aires puso en funcionamiento los primeros espacios sensoriales dentro del ámbito de la justicia , una iniciativa sin precedentes destinada a acompañar a niñas, niños y adolescentes (NNyA) durante las distintas etapas de una intervención judicial.
Las denominadas Salas de Regulación Emocional y un Rincón Sensorial en la sala de espera ofrecen entornos adaptados para que los menores puedan transitar declaraciones testimoniales, pericias psicológicas y encuentros vinculares en procesos de familia con mayor contención y bienestar.
El paso por una institución judicial implica, para cualquier persona, una carga emocional significativa.
En el caso de NNyA que fueron víctimas o testigos de delitos, esa experiencia puede intensificarse y derivar en cuadros de ansiedad, angustia o sobrecarga sensorial.
Quienes atravesaron situaciones traumáticas presentan, con frecuencia, necesidades específicas de apoyo que las estructuras tradicionales del sistema de justicia no siempre contemplan.
La ausencia de condiciones adecuadas puede dificultar su participación efectiva e incluso comprometer el ejercicio pleno de sus derechos.
Con esta premisa, el organismo tutelar porteño diseñó estos espacios como parte de un compromiso más amplio con el derecho a ser oído , un principio rector de la Convención sobre los Derechos del Niño .
La propuesta se suma a otras herramientas que el MPT ya implementa, como la Sala de Entrevistas Especializada, el Programa de Perros de Terapia para Asistencia Judicial y los videos anticipatorios, todas orientadas a garantizar que cada niña, niño o adolescente pueda expresarse en condiciones accesibles y respetuosas.
Las Salas de Regulación Emocional están organizadas en tres sectores diferenciados: una zona activa, pensada para el movimiento y la exploración; una zona pasiva, orientada a favorecer la calma; y un espacio de transición que permite acompañar de manera progresiva tanto el ingreso como la salida.
Entre los recursos disponibles se encuentran iluminación cálida y regulable, diferentes texturas, elementos de movimiento, materiales táctiles, pelotas antiestrés, mantas, estímulos visuales, auriculares y herramientas para reconocer y expresar emociones .
Los entornos fueron concebidos con una estética alegre y colorida, pensada para que resulten amigables desde el primer momento.
Uno de los ejes centrales de la iniciativa es el reconocimiento de que no existe una forma única de regular las emociones.
Por esa razón, la propuesta contempla las características, necesidades y preferencias de cada menor, a quien se le ofrece la posibilidad de explorar distintos elementos sensoriales.
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