El dólar bajo sospecha: qué hacer si Estados Unidos empieza a licuar su deuda
A principios de septiembre el banco central de Holanda terminó de trasladar 85 toneladas de oro a las bóvedas del Banco de Inglaterra, 78 de ellas salidas de Nueva York, y su presidente, Olaf Sleijpen, justificó la decisión por un entorno geopolítico cada vez más volátil y por la necesidad de movilizar rápido las reservas ante una crisis.
El Banco de Francia había hecho algo equivalente meses antes, cuando vendió 129 toneladas depositadas en Nueva York y las reemplazó por lingotes guardados en su propia bóveda de París.
Cuando dos bancos centrales europeos deciden que su oro está mejor lejos de Estados Unidos, conviene preguntarse de qué se están cubriendo.
El problema aparece cuando se mira la cuenta fiscal de Estados Unidos.
La deuda federal norteamericana ronda los 40 billones de dólares y los intereses se comieron 931.000 millones en los primeros diez meses del año fiscal, un 11% más que en igual período anterior, lo que ya los convierte en la tercera partida del presupuesto detrás de la seguridad social y gastos del sistema de salud .
Frente a una carga así, los analistas financieros se preparan para tres salidas posibles: ajustar, crecer por encima de la tasa de interés, o licuar la deuda con inflación y con una moneda que se deprecia despacio durante años.
La tercera alternativa tiene un nombre: represión financiera (es decir, sostener las tasas por debajo de la inflación para que el valor real de la deuda se derrita solo) y es la receta que Japón viene aplicando desde hace tres décadas.
Nadie la anuncia en conferencia de prensa, porque funciona como un impuesto que se cobra sin votarse.Para el ahorrista argentino, acostumbrado a que el dólar sea el techo bajo el cual se guarece de la inflación local, la posibilidad de que la moneda de refugio pierda poder adquisitivo por decisión de política económica cambia el mapa completo.
A continuación analizaremos juntos cómo llegó Estados Unidos hasta acá, por qué el mercado de bonos se resiste, y qué puede hacer un inversor de a pie para anticiparse.
Cómo se llegó hasta acá El punto de partida fue un intento serio de ajustar.
En enero de 2025 Trump creó el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE, por sus siglas en inglés) y puso a Elon Musk al frente, con la promesa de recortar dos billones de dólares del gasto federal, cifra que él mismo bajó a un trillón meses después.
La resistencia burocrática y política resultó más dura que el mandato: Musk dejó Washington a fines de mayo de ese año, los recortes verificados quedaron muy por debajo de lo prometido y para noviembre el organismo ya no funcionaba como entidad centralizada.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lanacion.com.ar — el contenido pertenece a La Nación.