IOMA, bajo presión: deudas, cortes y falta de cobertura ponen a Kicillof frente a una crisis fuera de control
Afiliados que pierden cobertura, médicos que dejan de atender porque consideran insuficientes los aranceles, interrupciones de prestaciones, reclamos de hospitales y clínicas por deudas y dificultades para acceder a medicamentos de alto costo componen u n escenario cada vez más conflictivo alrededor del Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA) , la obra social de la provincia de Buenos Aires.
Los problemas no son nuevos, pero se multiplicaron en diferentes puntos del territorio y comenzaron a trasladar el costo político directamente hacia la administración de Axel Kicillof.
La Legislatura bonaerense acumula pedidos de informes y reclamos opositores , mientras intendentes, sindicatos, profesionales e instituciones sanitarias advierten sobre inconvenientes para sostener prestaciones.
La tensión promete escalar durante la semana del 24 al 28 de agosto , cuando el ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, concurra al Senado provincial .
Formalmente llegará para defender dos proyectos sanitarios impulsados por el Ejecutivo, pero UCR, PRO y La Libertad Avanza preparan una discusión mucho más incómoda: quieren convertir la visita en una interpelación política sobre el funcionamiento de IOMA.
El instituto es uno de los principales actores sanitarios del país.
Tiene alrededor de 2,5 millones de beneficiarios , entre trabajadores provinciales y sus grupos familiares, policías, docentes, personal judicial, jubilados del Instituto de Previsión Social, empleados municipales y afiliados voluntarios.
Su dimensión vuelve particularmente sensible cualquier deterioro en las prestaciones.
No se trata de una obra social marginal sino de una estructura que condiciona el acceso a la salud de una porción importante de la población bonaerense.
Para 2026 tiene asignado un presupuesto de casi $2,5 billones.
Desde el propio organismo sostienen que alrededor del 95% se destina al pago de prestaciones, medicamentos y servicios y que el gasto termina ampliándose por la evolución de los costos sanitarios.
Ese volumen de recursos es justamente uno de los puntos que alimenta la ofensiva opositora.
El cuestionamiento no se centra únicamente en cuánto dinero recibe el instituto, sino en por qué, pese a contar con semejante presupuesto y con aportes obligatorios de sus afiliados, persisten dificultades para garantizar prestaciones en diferentes zonas de la Provincia.
Los trabajadores estatales aportan obligatoriamente el 4,8% de su salario mensual al IOMA.
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