Biocombustibles: ¿por qué Estados Unidos y Brasil son un éxito y qué tiene para aprender la Argentina?
Cuando, después de mucho esfuerzo, el Senado logró darle media sanción al proyecto de ley sobre biocombustibles (bastante modesto en sus objetivos, por cierto), comenzaron a surgir críticas en las redes sociales, tanto provenientes de influencers todo terreno como de actores del sector agrícola.
Estas críticas rondan en torno a los siguientes argumentos: a) por qué exportando petróleo habría que utilizar etanol y biodiésel; b) por qué el Estado se carga un costo fiscal adicional; c) por qué se utilizan materias primas alimentarias para producir energía.
El Niño no será igual en todas las regiones del país: los motivos Empecemos la refutación por esto último.
Aquel debate “alimentos o energía” ha quedado superado por la misma dinámica del mercado global.
Hoy el aumento de la producción agrícola ha superado al de la demanda.
La desaceleración del crecimiento poblacional global, una China que ya no crece a “tasas chinas” sin que aparezca otro driver del consumo, lleva a un escenario muy distinto al de 15 años atrás, cuando las ONG ambientalistas tenían la bandera de “alimentos o energía” para frenar el desarrollo de los biocombustibles.
Al respecto recomiendo leer la nota del CEO de Cargill, Brian Sikes, a sus stakeholders y el informe “Fueling Agriculture: biofuels as the catalyst”, de la consultora SP Global.
Dicho esto, vamos al punto central: la política de biocombustibles no es solo una cuestión de política energética o ambiental, es fundamentalmente una herramienta de política agrícola y agroindustrial.
Nuestros principales competidores en la producción de soja y maíz, me refiero a los Estados Unidos y Brasil, han puesto el foco en el uso de etanol y biodiésel como la herramienta sustantiva para el sostenimiento de la agricultura y su cadena de valor.
Veamos algunos números.
Brasil está utilizando más de 22 millones de toneladas de maíz para producir etanol, cuando ocho años atrás no llegaba a procesar 2 millones, y se estima que para 2033 estaría procesando 38 millones. ¿Por qué hace esto Brasil? Entre otras razones, y posiblemente la más importante, porque lo saca de la dependencia de la exportación del grano, abriendo un abanico de mercados diferente.
Brasil ya exporta la burlanda (DDGS) que sale del proceso del etanol, incluso ganando mercado en China, que también quiere salir de la dependencia de la soja para su producción de carnes.
En contraposición, hoy la Argentina no llega a utilizar 2 millones de toneladas de maíz para hacer bioetanol, cuyas plantas se cuentan con los dedos de la mano, mientras que el 66% de la producción nacional se exporta como grano.
Nota al pie: EEUU exporta solo el 20% de su producción como grano y Brasil el 28 por ciento.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lanacion.com.ar — el contenido pertenece a La Nación Economía.