¿Las zanahorias son buenas para la vista? El mito que creó un piloto británico en la Segunda Guerra Mundial para engañar a los nazis
El pan engorda, los huevos son malos para el colesterol, saltarse comidas ayuda a adelgazar...
Diariamente nos exponemos a mitos y bulos relacionados con la nutrición , ya sea en redes sociales o en conversaciones informales.
Lo cierto es que el pan de buena calidad puede formar parte de una dieta saludable, los huevos son uno de los alimentos más completos y realizar ayunos suele generar ansiedad y un efecto rebote.
Entre estos mitos extendidos se encuentra uno cuyo origen se remonta al acontecimiento más importante del siglo XX.
Es durante la Segunda Guerra Mundial cuando se crea la idea de que las zanahorias son buenas para la vista , hasta el punto de tener el poder de mejorar la visión. ¿Qué hay de cierto, entonces, en los beneficios que aportan para la salud? La Fundación Española de Nutrición (FEN) recoge que estas hortalizas son un alimento muy beneficioso para la salud visual gracias a su alto contenido en vitamina A, un nutriente esencial para el buen funcionamiento de la vista .
Según la FEN, una zanahoria de tamaño medio aporta el 89 % de las necesidades diarias de esta vitamina en hombres de entre 20 y 39 años y el 112 % en mujeres de la misma edad.
Un beneficio exagerado El beneficio que tienen las zanahorias sobre nuestro sentido de la vista se debe, en gran parte, a los carotenoides con actividad provitamínica A que contienen las zanahorias.
Una vez en el organismo, estas sustancias se transforman en vitamina A, que contribuye al mantenimiento de la visión en condiciones normales.
Además, esta vitamina también ayuda a conservar la piel y las mucosas en buen estado.
Sin embargo, como ocurre con cualquier alimento, su sola ingesta no cura ni mejora condiciones preexistentes.
Es decir, comer un kilo de zanahoria al día no nos quitará dioptrías ni hará que podamos dejar de usar las gafas o las lentes de contacto.
Así, este beneficio atribuido de forma exagerada tiene su origen en plena Segunda Guerra Mundial.
El piloto que engañó a los nazis con zanahorias Ojos de gato .
Ese era el mote con el que se conocía a John Cunningham, un joven aviador que se encumbró como una de las figuras más destacadas de la Royal Air Force británica durante la Segunda Guerra Mundial.
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