Descubren en Curazao un microorganismo capaz de convertirse en “supergigante” caníbal
En un sistema de filtración de agua de mar de Curazao , un grupo de investigadores identificó una nueva especie de ciliado capaz de convertirse en una célula “supergigante” con comportamiento caníbal .
El hallazgo, publicado por Proceedings of the National Academy of Sciences , se centra en Euplotes gigatrox , un organismo unicelular que en determinadas condiciones deja de alimentarse de bacterias.
Una pequeña fracción de ejemplares desarrolla de forma espontánea un tamaño superior al doble del habitual , junto con un cuerpo más ancho y una boca más grande, de acuerdo con el artículo de Sci.News .
De filtrador de bacterias a depredador Los autores del estudio señalaron que los ciliados del género Euplotes atraen atención desde los primeros tiempos de la microscopía por su presencia extendida especialmente en ecosistemas acuáticos y por sus rasgos visibles.
Según explicó el equipo encabezado por Ben Larson , del Rensselaer Polytechnic Institute , las células de este género “poseen un plan corporal complejo y altamente ordenado, similar al de los animales”.
Sus cilios se agrupan en estructuras mayores llamadas membranelas y cirros, adaptadas para funciones como la alimentación por corrientes de agua, la natación o el desplazamiento sobre superficies a modo de “patas”.
En su estado normal, se alimentan de bacterias por filtración, sin embargo la variante supergigante altera ese patrón: no captura microorganismos pequeños suspendidos en el agua, sino que actúa como un depredador de individuos clonales más pequeños .
El estudio indicó que puede capturar y engullir una presa completa cada diez minutos .
“Se trata de una sola célula realizando una actividad que solemos asociar con el desarrollo de los animales”, sostuvo Larson.
El costo del cambio “Amplía nuestra comprensión de las capacidades de los organismos unicelulares y nos proporciona un nuevo sistema para plantear preguntas sobre cómo las células controlan su forma y función”, afirmó el investigador.
La modificación no se limita a la alimentación.
Los ejemplares normales caminan sobre superficies y también nadan mediante trayectorias helicoidales, mientras que los depredadores solo se desplazan sobre el sustrato y describen recorridos circulares.
Según el análisis, este comportamiento se adapta a la caza de presas que avanzan por superficies ; cuando se los separa de ese soporte, muestran una menor capacidad para nadar.
El trabajo describió esta transformación como una compensación funcional , en la que los ejemplares depredadores ganan capacidad para cazar, pero pierden eficiencia en el desplazamiento acuático.
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