Juan Miguel de Pablo Urban, psicólogo clínico, sobre por qué a los varones jóvenes les cuesta ir a consulta: “Siguen fascinados en una utopía narcisista de lo que significa ser hombre”
Todos hablamos de lo importante que es el bienestar emocional y los desafíos a los que tenemos que enfrentarnos para mantener el equilibrio.
Pero dentro de la sociedad, existe un sector que tiene más dificultades para pedir ayuda: los hombres.
Y es que, a pesar de la creciente visibilización de la salud mental, el imaginario de lo que es ‘ser hombre’ continúa alejando a este grupo social de las consultas psicológicas.
Ante esta cuestión, Juan Miguel de Pablo Urban , psicólogo clínico y psicoterapeuta familiar por la Federación Española de Asociaciones de Psicoterapia Familiar (FEATF), ha desgranado con Infobae las causas estructurales que encontramos detrás de esta tendencia, especialmente entre los más jóvenes.
El especialista observa que, gracias a la visibilización de grandes personajes públicos en las últimas dos décadas, “no existen tantas precauciones ni prejuicios y, afortunadamente, se ha normalizado mucho el hecho de asistir a terapia o de pedir ayuda ”.
No obstante, “esto no implica necesariamente que los hombres jóvenes tengan más facilidad para hablar de sus dificultades”, subraya.
De hecho, según revela Juan Miguel, “es en el tramo que transcurre en torno a los 30-40 años el que está más disponible para hablar de sus emociones y de sus dificultades”.
En cambio, para aquellos que están en plena adolescencia y juventud, el panorama es bien diferente: “Los varones siguen generalmente fascinados en una utopía narcisista de lo que significa ser hombre”, afirma el psicólogo clínico.
Esto responde a lo que el psicólogo denomina el “modelo Aquiles” , una construcción ideológica “caracterizada por la necesidad enfermiza de juego, la competitividad, el culto al cuerpo y el consumo voraz (de objetos y de relaciones)”.
En este entorno, alimentado por comunidades digitales, “se alimenta y cronifica una visión utópica del ‘varón deseable’ , una visión muy presente en la denominada ‘manosfera’”, insiste.
Así, hasta que no llegan a los 30 años, cuando llega la paternidad o la consolidación de la pareja, no se empujan “a asumir la transición a una nueva situación” que promueve “el abandono del mundo líquido que Bauman denuncia”.
El heteropatriarcado y la cultura de la autosuficiencia Aunque Juan Miguel reconoce que “los avances sociales permiten cambios que se van produciendo lentamente”, lo cierto es que “esto no es óbice para que esas normas de funcionamiento sigan presionando de forma constante para poder sentirnos valorados, reconocidos y aceptados en nuestros sistemas de pertenencia más cercanos: la familia y los iguales”.
De este modo, el experto indica que en la sociedad “persisten criterios sólidos sobre lo que se considera normal, deseable y adecuado a la hora de ser llamado hombre”.
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