La sequía agrícola afecta 226.773,97 hectáreas en Guatemala y supera el registro de la última década
Guatemala registró 226.773,97 hectáreas afectadas por sequía agrícola al 27 de agosto de 2026, una extensión superior a la documentada en los últimos 10 años y que compromete principalmente los cultivos de maíz, frijol y café.
La situación alcanza a 486,727 familias de 194 municipios, mientras el Ministerio de Agricultura espera nuevas proyecciones climáticas para definir el panorama entre noviembre y febrero de 2027.
El 96.76% de los daños agrícolas contabilizados a nivel nacional corresponde a la falta de lluvias.
La sequía ya produjo pérdidas visibles en las regiones oriental, central y occidental , aunque algunos departamentos también enfrentaron inundaciones por precipitaciones intensas y concentradas.
Rafael López, director de la Dirección de Información Geográfica Estratégica y Gestión de Riesgos del Ministerio de Agricultura , explicó en el Congreso de la República de Guatemala , que la estimación puede aumentar a medida que los extensionistas registren nuevos daños en las comunidades.
Los datos de campo pasan por las sedes departamentales y luego por DICORER antes de la elaboración de los reportes oficiales.
La mayor parte de la superficie dañada corresponde al maíz: 221.772 hectáreas , equivalentes al 22,5% del área nacional cultivada con ese grano.
El frijol acumula 11.895,10 hectáreas afectadas; el café, 8.628,64; y otros cultivos, 1.311,56 hectáreas, entre ellos coliflor, limón, loroco, manía, brócoli, aguacate, sorgo, durazno, manzana, papa y ejote.
Un año por encima de los antecedentes de sequía La afectación de 2026 superó el precedente más grave de la última década, registrado en 2018, cuando se contabilizaron 186.297 hectáreas dañadas tras la erupción del volcán de Fuego y una canícula prolongada.
E n 2019 se reportaron 129 mil hectáreas afectadas; en 2025, 76 mil; en 2024, 72 mil; y en 2023, año marcado por el fenómeno de El Niño, 54 mil.
López calificó el escenario como excepcional para el sector agropecuario, porque no existe un año comparable por la magnitud de los daños.
El análisis de los últimos 10 años mostraba temporadas con incidencia de sequía, pero ninguna había alcanzado la extensión registrada hasta agosto.
La crisis climática se desarrolló a partir de cinco factores: el inicio tardío de las lluvias, las precipitaciones convectivas, la canícula prolongada de julio y agosto, el riesgo de una finalización anticipada de la temporada lluviosa y las altas temperaturas junto con el déficit hídrico.
El Ministerio de Agricultura recibió en marzo una alerta del Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología, conocido como INSIVUMEH, y de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres sobre el déficit de lluvias previsto para 2026.
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