Qué le pasa a la memoria si dormís poco y hacés ejercicio antes de acostarte, según un estudio
Dormir poco suele dejar una marca al día siguiente: cuesta concentrarse, fallan los reflejos y la memoria empieza a mostrar fisuras.
Una reciente investigación de la Universidad Concordia , en Montreal, Canadá encontró que una sesión de ejercicio moderado por la noche puede ayudar a preservar la memoria después de una noche de descanso restringido .
El trabajo, liderado por Emmanuel Frimpong, Arsenio Paez y Thien Thanh Dang-Vu, mostró que quienes hicieron actividad física antes de dormir poco recordaron mejor que quienes no se ejercitaron.
El estudio, publicado en la revista SLEEP , puso a prueba una pregunta cada vez más cercana a la vida cotidiana: si una rutina breve de ejercicio puede amortiguar el desgaste cognitivo que deja una noche corta.
Para responderla, los participantes fueron divididos en cuatro grupos: uno durmió 8,5 horas sin hacer ejercicio; otro durmió 4,5 horas sin actividad física; un tercero combinó una noche normal con ejercicio; y un cuarto hizo ejercicio antes de dormir solo 4,5 horas.
El beneficio apareció al día siguiente, no en el aprendizaje inicial Antes de irse a dormir, todos los voluntarios realizaron una tarea para memorizar 80 pares de rostros y nombres .
En los grupos activos, el ejercicio consistió en 30 minutos de ciclismo moderado , con intensidad ajustada a cada participante y controlada en función de su capacidad cardiorrespiratoria.
Después de esa instancia, los grupos con sueño habitual durmieron entre las 23 y las 7:30, mientras que los grupos con restricción permanecieron despiertos hasta las 3 y recién entonces pudieron dormir hasta la mañana.
Al despertar, todos hicieron una nueva prueba con 120 pares de rostros y nombres , entre estímulos conocidos y nuevos.
El recorte del sueño volvió a pasar factura, pero no pegó igual en todos los casos.
Los resultados mostraron que el grupo con sueño restringido y sin ejercicio obtuvo el peor desempeño .
En cambio, quienes hicieron ejercicio antes de dormir poco lograron una recuperación de memoria mejor y quedaron en niveles comparables a los de los participantes que habían descansado una noche completa.
El ejercicio no sumó horas de sueño, pero sí se asoció con mejor memoria Uno de los datos centrales del trabajo es que la diferencia no apareció en la prueba inmediata, hecha poco después del aprendizaje, sino en la evaluación de la mañana siguiente.
No hubo diferencias relevantes en el recuerdo inmediato , lo que sugiere que el efecto estuvo vinculado al procesamiento de la información durante el sueño.
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