Gatos en departamento: qué dice una investigación sobre la adaptación felina a vivir en interiores
Para millones de personas que viven en departamento, la pregunta llega tarde o temprano: ¿ puede un gato ser feliz sin salir a la calle ? Los interiores suelen verse como un encierro, mientras que el exterior surge como un derecho natural del animal.
Ahora, un nuevo estudio australiano y neozelandés pone a prueba esa creencia y llega a una conclusión que sorprendió incluso a quienes participaron en la investigación: los gatos se adaptan a la vida en interiores con más facilidad de lo que sus dueños anticipan .
El relevamiento, que recogió las experiencias de 87 propietarios que dejaron de permitirles salir a sus animales, concluyó que más de dos tercios encontraron el proceso más sencillo de lo previsto, con ventajas para el animal y para el propio dueño que superaron ampliamente las dificultades iniciales.
El debate sobre si los gatos deben tener acceso al exterior lleva décadas dividiendo a veterinarios, ecologistas y propietarios.
Quienes abogan por mantenerlos en el hogar señalan el riesgo de atropellos, ataques de otros animales, enfermedades y parásitos, además del daño que los felinos domésticos causan a los animales silvestres, en especial a las aves.
Por otro lado, quienes se oponen argumentan que privar a un gato del aire libre equivale a condenarlo al estrés y al aburrimiento.
Durante mucho tiempo, la evidencia científica sobre qué ocurre realmente durante esa adaptación fue escasa o fragmentaria.
Un estudio publicado en la revista Applied Animal Behaviour Science aporta datos concretos sobre cómo viven ese cambio tanto los animales como sus dueños.
El trabajo fue realizado por investigadores de la Universidad de Adelaide junto a organizaciones especializadas en bienestar animal.
Los miedos más frecuentes y lo que realmente ocurrió Antes de iniciar el proceso, los dueños manifestaron principalmente dos preocupaciones: que su gato sufriera estrés o que su comportamiento se deteriorara de forma permanente.
Lo que el estudio registró fue un panorama más matizado.
Aproximadamente la mitad de los animales incluidos en la muestra se ajustó al nuevo modo de vida en cuestión de semanas, y los más jóvenes mostraron una adaptación más veloz que los de mayor edad, aunque el patrón no fue uniforme entre individuos.
Durante las primeras semanas , los propietarios reportaron cambios conductuales: los gatos maullaban con mayor frecuencia, arañaban puertas y ventanas o mostraban señales de frustración.
Esos comportamientos, que muchos interpretaron como sufrimiento crónico, resultaron en la mayoría de los casos reacciones pasajeras propias del período de ajuste .
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.infobae.com — el contenido pertenece a Infobae.