Lluvias en la costa y sequía en la sierra, el posible escenario del Niño costero en el Perú según investigador del Senamhi
Un eventual Fenómeno El Niño 2026-2027 muy fuerte podría llevar al Perú a una sequía comparable o superior a la de 1982-83, con impacto en la sierra central y sur y también en la Amazonía, advirtió el investigador científico del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi) Nelson Quispe.
El dato más concreto que aportó Quispe sobre los efectos ya visibles aparece en la Amazonía: durante 2025 se registraron 30 eventos de friaje , pero en lo que va de 2026 solo hubo seis.
Según su proyección, en lo que resta del año podrían ocurrir tres o cuatro más, con un máximo de 10, apenas un tercio de lo observado el año anterior.
“La evolución del evento El Niño global 2026-2027 podría estar superando esos dos eventos intensos.
Cuando el mar se calienta en el océano Pacífico central, los efectos en nuestro país se manifiestan con escasez de lluvias y sequía en la sierra central y sur del Perú”, dijo, en referencia a las estimaciones del Centro de Predicción Climática de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, que calcula una probabilidad de 90% de un Niño global muy fuerte y de 69% de un evento muy fuerte.
Quispe también planteó una consecuencia doble para el país: falta de lluvias en los Andes y la Amazonía, y lluvias intensas en la costa norte en caso de que coincidan el Niño global con el Niño costero .
Esto no significa que los efectos del Niño en 1982-83 se repetirán.
Según el investigador, hoy intervienen otros factores, entre ellos el avance tecnológico, la mayor disponibilidad de información científica y el nivel de preparación y prevención que tienen las autoridades y la población.
Falta de agua para consumo y producción El especialista de Senamhi advirtió que uno de los principales desafíos de un evento extraordinario sería la escasez hídrica , con efecto directo sobre las ciudades más pobladas, entre ellas Lima Metropolitana .
Su señal de alarma no se concentró solo en el fenómeno atmosférico, sino en la capacidad de almacenamiento de agua en los reservorios que abastecen a la capital.
Según explicó, si no se almacena suficiente agua por la ausencia de lluvias en la zona altoandina, la consecuencia sería la restricción del servicio de agua potable .
El planteo ubica el problema en la cadena completa: menos precipitaciones, menor recarga y presión sobre el abastecimiento urbano.
El investigador extendió ese impacto a la agricultura y la ganadería.
La falta de lluvias, dijo, afecta la siembra, el desarrollo de los cultivos, la cosecha y la disponibilidad de pastos para el ganado.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.infobae.com — el contenido pertenece a Infobae.