La receta de tortilla de patatas sin patatas que viene de la Guerra Civil y ha despertado la curiosidad de los británicos: “Se sustituyen las patatas por pan”
Durante la Guerra Civil y los años posteriores, España se sumió en una de las etapas más oscuras de su historia, marcada por la miseria y el desabastecimiento.
El hambre y la escasez extrema se apoderaron de los campos y ciudades, dejando secuelas traumáticas en toda una generación.
Esta situación obligó a la población a recurrir a la solidaridad vecinal, buscar frutos silvestres en montes e incluso consumir raíces y hierbas para complementar la dieta, como documenta la Universidad Isabel I de Burgos.
Bajo este contexto, las cocinas españolas se convirtieron en verdaderos laboratorios de supervivencia, donde se modificaron todas las recetas tradicionales ante la falta absoluta de alimentos básicos, para evitar la desnutrición.
Así, las familias hacían magia con mendrugos de pan seco y un puñado de harina y acabaron transformando el recetario español.
Ahora, casi cien años después de la guerra, el medio británico The Guardian ha rescatado el libro de la chef y escritora española Berta Álvarez Acal , ‘Recetas de Guerra’, donde se recoge con detalle y documentación qué cambios se hicieron en los platos más populares.
“Hay una fórmula usando agua, bicarbonato sódico y un poco de aceite” Una de las recetas estrella que recoge Álvarez en su libro es la clásica tortilla de patatas.
Pero tal vez si la viéramos en 1936, 1937, 1938 o 1939 no podríamos identificarla.
Según expone la chef, para suplir la ausencia total de estos alimentos básicos, “había una receta con agua, bicarbonato sódico y un poco de aceite que imitaba perfectamente el huevo, y en la que se sustituyen las patatas por pan para hacer una tortilla que está realmente deliciosa ”.
Más allá de esta increíble combinación, la escritora recopila otras ingeniosas preparaciones adaptadas que Álvarez descubrió tras toparse con un recetario manuscrito de su tía abuel a, cuyas fórmulas estaban anotadas explícitamente como recetas de “tiempo de guerra”.
De este legado, sumado a las investigaciones de Ignacio Doménech, gastrónomo que durante la Guerra Civil publicó manuales para sustituir ingredientes inaccesibles, Álvarez detalla cómo es posible hacer “calamares fritos sin calamar” .
Estos consistían en aros de cebolla fritos que simulaban de forma genial el aspecto y textura del cefalópodo.
Asimismo, la curiosa “merluza de guerra”, que en realidad se elaboraba empleando bacalao en salazón para suplir el pescado fresco.
Otra propuesta destacada es el singular “desayuno de guerra y posguerra”, un sucedáneo de café elaborado a base de una mezcla tostada de cebada, malta y achicoria.
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