Tras cerrar sus 25 locales y despedir a 150 empleados, Pandanés pidió su quiebra pero la Justicia la rechazó
Luego de cerrar 25 sucursales y despedir a 150 empleados la cadena de panadería Pandanés pidió la quiebra , alegando una sostenida caída del consumo, el sobredimensionamiento de su estructura y el constante incremento de los costos.
Sin embargo, la Justicia rechazó la solicitud y ordenó iniciar un procedimiento de salvataje empresario, con el objetivo de encontrar una alternativa que permita evitar la liquidación de la compañía.
Mientras tanto, los trabajadores siguen sin respuestas.
La decisión fue adoptada por el juez Pablo Frick , a cargo del Juzgado Comercial N.º 15, quien dispuso la apertura de un registro por cinco días para que los acreedores, eventuales cooperativas y otros terceros interesados puedan inscribirse con el propósito de adquirir las cuotas sociales de la firma y formular propuestas de acuerdo preventivo.
El magistrado argumentó que el salvataje , previsto en el artículo 48 de la Ley de Concursos y Quiebras, constituye una instancia que debe agotarse antes de avanzar hacia la quiebra cuando se cumplen los requisitos legales.
Por otro lado, la sindicatura advirtió que Pandanés no había acreditado el pago de los aportes y contribuciones correspondientes a la obra social, la ART y el seguro de vida de sus empleados entre marzo y julio de 2026, por lo que intimó a la empresa a regularizar la situación.
Al presentar el pedido de quiebra, la compañía apuntó que desde la segunda mitad de 2023 comenzó a atravesar una “difícil y profunda” crisis económica y financiera, que derivó en el estado de cesación de pagos en octubre de 2025.
En ese contexto, recurrió al concurso preventivo para reestructurar sus pasivos, que rondaban los $1.200 millones , y garantizar la continuidad del negocio.
La firma aseguró que durante el proceso desplegó una serie de medidas correctivas: optimización de costos, renegociación de los contratos de alquiler, cambio de proveedores, ampliación del surtido de productos, acuerdos con la autoridad fiscal, reorganización operativa y cierre de los locales cuya explotación no resultaba sostenible.
Pero, según consta en el documento judicial, “aquellas expectativas se vieron frustradas”, debido a que “diversos factores económicos han incidido de manera negativa”.
Entre ellos mencionan una caída del consumo que supera el 50% del volumen histórico de la empresa.
La situación no resulta aislada: el sector de la panificación enfrenta una “crisis profunda y estructural”, con el cierre masivo de establecimientos y una retracción generalizada de la demanda.
A eso se suma el sobredimensionamiento de su planta industrial, de 1.778,29 m2.
Fue inaugurada en noviembre de 2022, en pleno crecimiento del negocio, y estaba pensada para abastecer hasta 50 locales propios.
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