Todos los niños aprenden que la anguila eléctrica electrocuta a su presa, pero la descarga de 600 voltios es en realidad un control remoto que activa los propios músculos del pez y lo congela por completo en 3 milisegundos
Un estudio reveló que la descarga no se limita a aturdir: puede activar las neuronas motoras de la víctima y provocar una contracción muscular involuntaria.
El depredador también utiliza pequeños pulsos para obligar a los peces escondidos a moverse y revelar su ubicación antes del ataque.
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