Cuba: del abismo a la esperanza
Cuba atraviesa la peor crisis de su historia contemporánea.
No se trata de una simple suma de dificultades económicas ni de una coyuntura pasajera provocada exclusivamente por factores externos.
Es una crisis sistémica: el agotamiento de un modelo político y económico que, durante más de seis décadas, ha demostrado su incapacidad para generar prosperidad, proteger las libertades fundamentales y ofrecer un futuro digno a la mayoría de los cubanos.
Solo este régimen puede llevar esta situación a empeorar, cuando se alcanza una crisis de derechos humanos por la cual además de que cada derecho civil y político ha sido conculcado, se han perdido derechos tan básicos como derecho al agua potable , derecho a la alimentación y derecho a la salud, si se puede ir más abajo es solamente porque una casta corrupta que es absolutamente indolente por el sufrimiento de la gente y que ha hecho de la represión y de los crimenes de lesa humanidad la estrategia única de gobierno.
Mujica bien dijo que el sistema cubano era un sistema de redistribución de la miseria.
A la represión política, la ausencia de elecciones libres, la existencia de presos políticos y la negación del pluralismo se suma un desastre material de enormes proporciones : apagones de veinte horas o más, escasez de alimentos, medicamentos y combustible, inflación, salarios y pensiones pulverizados, deterioro de la salud pública, crisis del transporte, falta de agua y una emigración que está vaciando al país.
El vaciamiento no es casual, forma parte de la estrategia dictatorial de exportar permanentemente su crisis social (y en la medida de sus posibilidades que les entren recursos por tráfico de personas), el vaciamiento de derechos también es funcional al proyecto dictatorial de reducir a su pueblo al asistencialismo.
El régimen castrocomunista de partido único insiste en presentar las sanciones estadounidenses como la explicación casi absoluta de la tragedia.
Es cierto que esas sanciones afectan el financiamiento, el comercio, las operaciones bancarias, la inversión y, en 2026, el abastecimiento energético.
Negarlo es poco serio.
Pero también es muy poco serio afirmar que, sin sanciones, desaparecerían los problemas esenciales de Cuba, porque estos tienen que ver con la concentración de la economía en las manos más incapaces de todas, fundamentalmente las del ejército cubano.
Las sanciones tienen impacto, pero no son ni la causa original ni la causa fundamental de los diferentes niveles de crisis que enfrenta el país, que obedecen a la aplicación de una fórmula que no funcionó en Europa del Este, ni en la URSS ni en Asia Central, por ser absolutamente contraria a los derechos de la gente.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.infobae.com — el contenido pertenece a Infobae América.