Superávit fiscal, empleo en caída y un FMI menos optimista: la contradicción que enfrenta el programa económico
El panorama laboral volvió a entregar una señal preocupante y confirmó que la debilidad del mercado de trabajo formal no es un episodio pasajero.
Según el último informe oficial, el empleo asalariado registrado del sector privado retrocedió un 0,2% en julio en la medición sin estacionalidad, lo que equivale a la destrucción de unos 13.000 puestos, después de la baja del 0,1% anotada en junio.
Con ese resultado, la cantidad de trabajadores formales en relación de dependencia quedó en torno a los 6,08 millones.
El dato adquiere mayor gravedad cuando se observa su persistencia, ya que el total del empleo registrado hiló su quinta contracción mensual consecutiva .
La magnitud acumulada de ese deterioro resulta elocuente.
Desde diciembre del año pasado se perdieron alrededor de 65.500 empleos privados registrados , y si se amplía la mirada hasta noviembre de 2023 la sangría trepa a más de 265.000 puestos.
El retroceso tampoco se concentró en unos pocos rubros, sino que alcanzó a ocho de las catorce ramas relevadas .
La construcción encabezó las caídas con un descenso del 0,6%, seguida por la intermediación financiera, que cedió un 0,4%, y por la industria y el comercio, ambos con mermas del 0,3%.
La única excepción relevante la aportó la minería, que logró expandirse un 0,4%, en línea con el dinamismo que exhiben las actividades vinculadas a los recursos naturales.
Mientras el empleo flaqueaba, el costo de la vida mostró una señal algo más alentadora en el terreno de los ingresos mínimos.
Las canastas que elabora el organismo oficial de estadística avanzaron un 1,7% en septiembre , lo que implicó una desaceleración de nueve décimas respecto de agosto.
En la comparación interanual, la canasta básica alimentaria, que define la línea de indigencia, acumuló un alza del 40%, mientras que la canasta básica total, que marca el umbral de pobreza, subió un 38,7%.
Para una familia tipo del Gran Buenos Aires, integrada por dos adultos y dos menores, el ingreso necesario para no caer en la indigencia se ubicó en unos 738.690 pesos , en tanto que el requerido para superar la pobreza alcanzó los 1.632.505 pesos.
La novedad de mayor peso en el plano internacional llegó de la mano del Fondo Monetario Internacional, que revisó a la baja sus proyecciones para la economía argentina .
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