Monitores de glucosa en personas sin diabetes: ¿tendencia de bienestar o herramienta innecesaria?
Los monitores continuos de glucosa pasaron de estar reservados únicamente a quienes padecen diabetes a utilizarse también como accesorio de bienestar por miles de individuos sanos interesados en controlar su glucemia en tiempo real.
Esa tendencia recibió un golpe científico de peso.
Dos revisiones publicadas el 3 de agosto de 2026 en JAMA Internal Medicine concluyeron, de forma independiente, que el uso de estos dispositivos en personas sin diabetes no ofrece beneficios comprobados para la salud, y advierten que su adopción indiscriminada puede derivar en ansiedad o en cambios de hábitos perjudiciales.
Una de las revisiones fue liderada por Justin A.
Dower, médico especializado en endocrinología de la Escuela de Medicina de Yale; la otra, por Minna Johansson, de la Universidad de Gotemburgo, y fue encargada por la propia revista.
Ambas analizaron revisiones sistemáticas y metaanálisis disponibles sobre el tema.
La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos solo los tiene autorizados para el manejo clínico de la diabetes, aunque la expansión del mercado de bienestar encendió un debate que los médicos llevan tiempo intentando zanjar con evidencia.
Qué beneficios le atribuyen sus promotores Quienes promueven su adopción entre personas sanas esgrimen tres argumentos: prevenir la diabetes o la prediabetes al detectar patrones glucémicos anómalos de forma temprana, optimizar el rendimiento físico y mental, y usar los datos en tiempo real como motivación para sostener hábitos más saludables.
Estudios disponibles muestran que la mayoría de las personas sin diabetes mantiene valores de glucosa entre 70 y 140 mg/dL (3,9 y 7,8 mmol/L) durante más del 95% del tiempo , lo que equivale a que los picos o caídas significativas se concentran en apenas unos 75 minutos por día.
Ese margen acotado de variación es lo que, para sus promotores, justifica el monitoreo como herramienta preventiva.
Según el estudio de Dower et al. en JAMA Internal Medicine , la mayoría de las personas sin diabetes mantiene valores de glucosa entre 70 y 140 miligramos por decilitro de sangre durante más del 95% del tiempo , lo que equivale a que los picos o caídas significativas se concentran en apenas unos 75 minutos por día.
Ese margen acotado de variación es lo que, para sus promotores, justifica el monitoreo como herramienta preventiva.
Las advertencias de los especialistas El consenso médico, no obstante, apunta en otra dirección.
“Existe evidencia sólida de estudios de gran escala de que el acto de llevar el sensor está asociado a cierta mejora en la hemoglobina A1C en personas con diabetes tipo 2” , afirmó Dower en declaraciones recogidas por Verywell Health .
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