Edward Norton a los 57 años: del conflicto con Marvel que cambió su vida al éxito que hoy lo reivindica
Muchos niños sueñan con ser superhéroes, tener un traje fastuoso, la capacidad de volverse invisibles, teletransportarse, leer mentes y volar.
Es una fantasía, es cierto, pero ¿qué pasaría si al crecer uno de ellos es tan afortunado que recibe la oportunidad de ser un héroe en la pantalla grande? Eso fue justamente lo que le pasó a Edward Norton en 2007 cuando Marvel lo eligió para interpretar a Hulk y su alter ego, el científico Bruce Banner.
Era el sueño del pibe, sobre todo porque la franquicia empezaba a despegar y se perfilaba para ser un éxito.
Pero la película, que se estrenó al año siguiente, fue un fracaso y su protagonista terminó desplazado del universo cinematográfico al que varios artistas anhelan pertenecer.
Sin embargo, hoy, a 20 años de aquel despido que truncó su carrera y con 57 años recién cumplidos, el intérprete nacido en Boston goza de un presente ideal en el que el público lo reconoce por sus papeles icónicos y también lo elogia en su vuelta al cine con una comedia que está dando mucho que hablar.
Edward Harrison Norton es uno de esos actores con una filmografía notable encabezada por La raíz del miedo (Primal Fear) e Historia americana X (American History X) , películas que le valieron la nominación al Oscar a mejor actor de reparto y principal, respectivamente.
Los noventa fueron su prime , puesto que además coprotagonizó El club de la pelea (Fight Club) junto a Brad Pitt .
De hecho, durante el Mundial 2026, ambos coincidieron en un palco VIP durante un partido de los Estados Unidos y Turquía y las redes sociales estallaron .
Pero, más allá de los éxitos, Norton tiene una mancha en su historial que no se puede borrar .
En 2003, el gigante verde del cómic de Stan Lee fue llevado por primera vez a la pantalla, interpretado por Eric Bana .
La película, dirigida por Ang Lee ( Secreto en la montaña ), no fue precisamente exitosa, por lo que Marvel decidió patear el tablero y eligió a Norton para contar la historia .
Pero, además de ser protagonista, en su contrato se estableció que podía intervenir en el guion, lo cual terminaría siendo un arma de doble filo porque él quería más profundidad para el personaje y el estudio más acción .
Tuvo mucho que decir sobre el trabajo del guionista Zak Penn y, de hecho, modificó varias escenas que, aunque se grabaron, no terminaron viendo la luz del sol.
Esto, sumado a las tensiones con el director Louis Leterrier y el estudio, convirtió el proyecto en un volcán en erupción.
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