Los terremotos hacen tambalear el ritmo de Granada, que vive entre la alerta y la calma
María Ruiz Granada, 18 ago (EFE).- La serie sísmica registrada este martes en Granada y su área metropolitana, con cuatro terremotos de entre 3,9 y 4,8 grados de intensidad, ha hecho tambalear el ritmo de una ciudad que ha visto cómo se cerraba la Alhambra y se llenaban los parques y que se ha movido entre la alerta y la calma plena.
Angustias Sánchez ha buscado sombra en uno de los parques cercanos al Palacio de Congresos de Granada y ha conquistado su hueco con una especie de manta, una canasta con comida, una radio, agua y el recuerdo del enjambre sísmico de 2021.
Así armada, ha explicado a EFE que su plan de este martes sísmico es quedarse en un parque, felizmente acompañada de desconocidos y lejos de cualquier tabique, fachada, pared o similar que se le pueda caer encima.
Esta septuagenaria le explica a sus compañeras de banco, una mexicana casi recién llegada y sus dos hijos, que Granada ya tembló hace un lustro durante muchas semanas pero que en los parques, especialmente si, como estem tienen sombra, está uno muy seguro.
Desde su posición, Angustias escucha cada salida urgente del Parque Sur de Bomberos y ve como su refugio se va llenando de grupos de jóvenes, de compañeros de trabajo que han salido de las oficinas, de familias...
También se han llenado este martes las terrazas de muchos bares, otra forma de estar al aire libre en una jornada con temperaturas máximas en la que la preocupación y la alerta van por distritos.
El populoso barrio del Zaidín, uno de los más afectados por la serie de terremotos, se ha movido entre el desconcierto y la huida, entre las llamadas a la familia y el cuidado de los vecinos, y ahí ha habido más tensión y menos cañas.
La calle Recogidas, plagada de comercios, luce como un domingo de invierno, con persianas bajadas y puertas cerradas que modifican el ritmo de una Granada que se ha parado ante el movimiento sísmico.
En otros barrios, como el centro o el Albaicín, el meneo sigue siendo de turistas que han contemplado la Catedral desde fuera, porque ha cerrado por motivos de seguridad ante los terremotos, como han hecho los museos y la Alhambra.
El emblemático Paseo de los Tristes ha hecho este martes honor a su nombre con espacios museísticos, inmuebles patrimoniales e iglesias también cerrados.
En ese camino, el devenir de turistas, maletas, abanicos y cámaras de fotos dibuja un día normal de verano hasta que una cinta policial que acordona los desprendimientos de la iglesia de San Pedro recuerda que no es una jornada tan cualquiera.
Joaquina Rossi, argentina que llegó el sábado a Granada, como la serie sísmica, se conforma de momento con ver la Alhambra desde este espacio sin saber si podrá disfrutar mañana sus pases al monumento, una de las razones por las que se aloja en la ciudad.
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