Por qué la luz de la mañana ayuda a activar el organismo
La exposición a la luz poco después de despertarse figura desde hace años entre las recomendaciones más repetidas para ordenar el sueño, mejorar la vigilia y sostener la energía a lo largo del día.
Detrás de ese consejo hay una idea simple: el organismo no solo responde a cuántas horas se duerme, sino también a las señales ambientales que le indican cuándo debe activarse.
Durante mucho tiempo, la incógnita no pasó por si la luz influía en el reloj biológico , algo ya bien establecido, sino por entender de qué manera esa señal se conectaba con funciones concretas del cerebro y con procesos corporales ligados al metabolismo .
Un estudio publicado en la revista Current Biology mostró que una breve exposición a luz brillante durante el día puede elevar de forma transitoria el estado de alerta y modificar respuestas cerebrales vinculadas con la atención, aun en una tarea sin contenido visual.
Esa observación se vincula con otra relación central: la del reloj circadiano con el metabolismo.
Una revisión científica publicada en Physiological Reviews sostiene que cuando ese sistema temporal se desajusta, también pueden alterarse variables centrales para la salud metabólica , desde la glucosa hasta el peso corporal y la regulación hormonal.
Cómo la luz le marca la hora al cuerpo El reloj circadiano funciona como un sistema de sincronización interna .
Su centro coordinador en mamíferos se ubica en el núcleo supraquiasmático , una pequeña región del hipotálamo cuya función es alinear los ritmos del organismo con señales externas.
La luz cumple allí un papel decisivo porque actúa como un zeitgeber, un término técnico que designa a las claves ambientales capaces de poner en hora al reloj biológico.
La revisión de Physiological Reviews describe que esa región recibe información luminosa desde la retina y luego coordina ritmos que incluyen el ciclo sueño-vigilia , el metabolismo de la glucosa , la secreción de insulina y la liberación de hormonas.
Según se detalla en el estudio, “la luz es una de esas señales temporales”, una formulación que subraya que la luz no es un estímulo más, sino una señal central para ordenar la fisiología cotidiana.
Ese esquema permite entender por qué la recomendación de buscar luz natural a la mañana no se reduce a una sensación subjetiva de bienestar .
La señal luminosa ayuda a sincronizar procesos que no se ven a simple vista, como la regulación temporal de hormonas, la temperatura corporal, la actividad de distintos tejidos y los ciclos de hambre y saciedad.
Qué mostró el estudio sobre el cerebro y la vigilia El trabajo en Current Biology examinó qué ocurría en el cerebro después de una exposición breve a luz blanca intensa durante el día.
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