El amenazante poema de Borges para defender a Irlanda
Jorge Luis Borges construyó uno de sus juegos literarios más memorables alrededor de una batalla del año 1102: la conquista de Irlanda por el rey noruego Magnus Barfod .
En El hacedor (1960), el escritor argentino atribuyó a Muirchertach , rey en Dublín, un saludo dirigido al invasor la víspera del combate.
El texto, presentado como una traducción del Anhang zur Heimskringla de H.
Gering, es en realidad una fabricación de Borges —una de sus ficciones más elaboradas, que simula ser una pieza erudita de la literatura nórdica medieval para convertirse, en sus últimas líneas, en una declaración de guerra envuelta en cortesía.
El poema arranca como una despedida de honor: el rey irlandés desea a su enemigo victorias, gloria y la protección de sus dioses.
Le augura que el oro y la tempestad militen en sus ejércitos.
Le pide que sus manos reales tejan “la tela de la espada”.
El tono es el de un vasallo ante su señor, o el de un poeta ante el héroe que celebra.
Verso a verso, el lector percibe el elogio como genuino.
Hasta que llega el giro.
El poema fue publicado como traducción de una fuente que Borges mismo inventó La pieza pertenece a El hacedor , el libro misceláneo que Borges publicó en Buenos Aires en 1960 y en el que reunió prosas, poemas y textos difíciles de clasificar.
La atribución al Anhang zur Heimskringla de H.
Gering —un apéndice real de la saga nórdica Heimskringla — le dio al texto una pátina de autenticidad filológica.
Borges, que conocía a fondo la literatura nórdica antigua, tomó un hecho histórico verificable —la expedición de Magnus III de Noruega a Irlanda— y lo convirtió en el escenario de un duelo verbal que la historia no registra.
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