Acompañan a niños y niñas a crecer y convocan a toda la familia: en el Día de las Infancias las bandas hablan de la música y su mensaje
Cualquiera que tenga un niño o una niña en casa puede confirmar.
Comenzar el día en el jardín con “Chacarera la bienvenida” , bailar sin parar con “El monstruo de la laguna” , agitar con “El Tiburón Kanishka” , repetir al infinito los sonidos de “Te cuento del camino lo que vi” durante kilómetros —y kilómetros y kilómetros— en el auto, reír a carcajadas —y sentir que no estás solo— con “Nene neoliberal” , “Hoy no vino la niñera” o “Por qué no te mandé al turno tarde” , es parte —una importante— de la vida con chicos.
Las canciones de los grupos pensados para las infancias que son un hit se transforman en la banda de sonido de cada día, y terminás cantando “si golpeo, golpeo y golpeteo” bajo la ducha a las once de la noche.
O anotándote en el calendar cuándo van a estar disponibles las entradas del show de las vacaciones de invierno 2028 para no quedarte sin.
Porque, claro, los padres se asoman a ese universo por los chicos.
Se quedan por sí mismos.
Bandas como Canticuénticos , Dúo Karma , Los Raviolis , Vuelta Canela y Koufequin —entre muchas, muchas otras— no buscan entretener: ofrecen algo más.
Las palabras, los juegos, los ritmos, el sabor de cada tierra que atraviesa las voces y melodías de los que cantan, que entra en las fibras sensibles de los que escuchan, las experiencias de crianza compartidas y los temas que proponen los músicos —más sensibles, más descontracturados, con más o menos desparpajo— no convocan solo a los chicos: es una fiesta para todos.
Entre ellas son bien diferentes.
Todas suman años de trayectoria.
Y en el Día de los Niños y las Niñas reflexionan acerca de sus búsquedas, del trabajo con y para las infancias en un presente complejo y de cómo ponen a la virtualidad y los algoritmos de su lado para seguir creciendo y generando el espacio del encuentro.
Donde la magia sucede.
Canticuénticos —Ruth Hillar, Laura Ibáñez, Cintia Bertolino, Gonzalo Carmelé, Daniel Bianchi y Nahuel Ramayo (e invitados y asistentes en escena)— es un grupo santafecino que no nació soñando en una banda que agotara cada función apenas sacara las entradas a la venta, si no cuando Ruth Hillar conoció a Daniela Ranallo (exintegrante) en un taller de composición del músico rosarino Jorge Fandermole.
“Inicialmente, el proyecto tuvo como objetivo hacer un aporte al cancionero latinoamericano para las infancias .
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